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Entrevista al Profesor Vicenç Navarro, publicada en el DIARIO VASCO, 17 de mayo de 2014

– (P) ¿Quién manda en España?

– (R) Varios. Hay un gradiente de influencias, pero hoy en España la banca, el poder financiero, tiene un poder enorme. En realidad es excesivo en el sentido de que está causando un daño enorme a la economía y al bienestar de la ciudadanía. La respuesta rápida a su pregunta es que el que hoy tiene mayor influencia es el capital financiero, sobre todo la banca y todos los instrumentos de rentabilidad financiera. Esa es la situación.

– (P) ¿A quién hay que pedir responsabilidades por lo que está sucediendo?

– (R) A la banca. Bueno, a la banca y al poder político. A la hora de hablar de quién manda, las máximas autoridades en un país democrático son las representativas, cuyo poder deriva del pueblo, pero esa es la teoría. Si estuviéramos en un sistema democrático yo le tendría que decir que manda el pueblo pero por desgracia no es así porque el poder político representativo está enormemente influenciado por el capital financiero.

– (P) ¿El poder lo detentan personas a la que nosotros no hemos votado?

– (R) Totalmente. Es un sistema en el que la democracia no está funcionando y ahí está la gran crisis de legitimidad del poder político.

– (P) ¿Vivimos en una democracia o en una apariencia de democracia?

– (R) En una apariencia. Hoy la democracia española es tan limitada que debe cuestionarse si es una auténtica democracia.

– (P) Usted ha recordado en alguna ocasión que el 82% de los españoles cree que el Estado no les representa. ¿Esto significa que los ciudadanos y el Estado viven enmundos aparte?

– (R) Sí, en mundos aparte. El famoso eslógan delmovimiento 15M de ‘no nos representan’ está ampliamente asumido por lamayoría de la población española.

– (P) ¿Es una población que no hace nada?

– (R) Permítame decirle que eso no es del todo cierto porque hay una enorme agitación social.Hay una movilización muy atomizada, muy localizada, en parte porque faltan canales políticos que puedan canalizar esa enorme impopularidad del sistema, pero agitación la hay, no hay más que analizar el número de movilizaciones que se convocan contra los recortes educativos, sanitarios o lo que sea.

– (P) ¿Es usted un indignado?

– (R) Sí. Yo he dicho alguna vez que en España el que no está indignado no sabe qué está pasando, es que no conoce la realidad que le rodea.

– (P) ¿Un ciudadano que vota a políticos implicados en casos de corrupción se convierte en cómplice de esa corrupción?

– (R) Sí, claro. La corrupción es un fenómeno muy generalizado en el Estado español y en parte se debe a que, aunque hubo un cambio en la Transición, no se produjo una ruptura con el Estado anterior y tampoco con su cultura administrativa. Tenemos que darnos cuenta de que hemos tenido cuarenta años de una dictadura sumamente corrupta y que eso ha dejado unas huellas de cultura. La corrupción es un síntoma de esa falta de democracia existente.

– (P) ¿Debería exigirse cuentas a los gobernantes cuando no cumplan sus programas electorales?

– (R) Totalmente. Se debería evaluar a los partidos por su falta de cumplimiento. Fíjese usted lo que pasa hoy; en Europa es bastante generalizado, aunque en España siempre es más acentuado, el hecho de que gobiernan partidos en cuya oferta electoral no había ninguna propuesta de recortes de gasto público y en cambio estos recortes se están produciendo. No tienen un mandato popular para llevar a cabo esos recortes pero lo están haciendo. Hoy en día en Europa se están siguiendo una serie de políticas en las que no hay mandato popular para que eso se realice y es ahí donde reside esa pérdida no solo de popularidad sino de legitimidad. De ahí también surge el enfado popular hacia quien no nos representa.

– (P) La charla que ha dado en la facultad se titula ‘Las políticas de la Comisión. ¿Parte de la solución o del problema?’

– (R) Las políticas de austeridad que se están siguiendo son de austericidio. Las políticas que hoy se llevan a cabo en España son tremendamente negativas, es que no solo es que no sean necesarias, sino que son totalmente contraproducentes. Y la evidencia es bastante abrumadora. La Comisión Europea juega un papel nefasto, comotambién lo juega el Banco Central Europeo, que no es un banco central sino un lobby de la banca. Hoy tenemos a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo dando unas recetas que ya hemos visto que son un desastre. ¿Que todavía quieren más?, pues oiga, es que llegamos a una situación insostenible.

– (P) Pero es que se nos está diciendo que los recortes son inevitables, que son por nuestro bien.

– (R) Ese argumento de que no hay alternativas no es cierto y se puede demostrar empíricamente. Lo que pasa es que hay que darse cuenta de que hoy las fuerzas conservadoras están consiguiendo lo que siempre habían soñado: los salarios bajan, el gasto público baja, el estado del bienestar se privatiza…, y mientras tanto dicen que lo tienen que hacer y que ya saben que es impopular, por eso insisten en que no hay alternativas. Al mismo tiempo, al capital financiero le ha idomuy bien, sobre todo a los gestores de la banca. Los banqueros mejor pagados en Europa son los españoles.

– (P) ¿Nos hallamos a las puertas de un nuevo sistema económico?

– (R) Lo que estamos viendo es el final de un período político que se inició con la Transición. Ese período está en una situación de agotamiento y tiene que salir algo nuevo que va a ser el resultado de unamovilización o lo que sea, pero nunca habíamos estado en España, en la época democrática, en una etapa en la que el Estado se encuentre tan desacreditado. Le va a ser difícil a ese Estado recuperar esa credibilidad, la democracia está tan limitada que se ha llegado a un nivel tal que no creo que el sistema pueda reproducirse por sí solo.

– (P) ¿Cómo se puede salvar a esta democracia?

– (R) Las movilizaciones populares están teniendo un impacto.Van a continuar desarrollándose aquí y también en el resto de Europa. Se van a forzar unos cambios políticos de mayor envergadura que los que se están considerando. Se detecta ya que la estructura del poder se halla en un estado de preocupación, casi de pánico.

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