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Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 28 de agosto de 2014, y en el diario digital EL TRIANGLE en castellano y catalán, 17 de septiembre de 2014.

Este artículo analiza el comportamiento del Deutsche Bank, que es el centro del sistema financiero alemán y por lo tanto europeo.

Uno de los ejemplos más claros de la continuidad del poder financiero a lo largo de cambios políticos sustanciales en Europa y en España es el caso del Deutsche Bank, uno de los seis bancos más importantes del mundo y uno de los más influyentes en Europa. Su sede está al lado del Banco Central Alemán (el Bundesbank), el cual, a su vez, está al lado del Banco Central Europeo, el eje del sistema financiero europeo, cuyo comportamiento ha contribuido, en gran medida, a generar y mantener la enorme crisis financiera y económica europea, que ha sido particularmente perjudicial para el bienestar de las clases populares de España. Mírese como se mire, el Deutsche Bank ha jugado un papel clave en la generación de la gran recesión en la Eurozona, incluyendo en España. Es por lo tanto importante conocer sus orígenes y su historia, que adquiere especial relevancia durante el periodo de gobierno del nazismo en Alemania.

El Deutsche Bank fue el banco personal de Hitler, jugando un papel clave en el desarrollo de las políticas nazis, de las cuales se benefició extensamente. En parte, su gran riqueza derivó de la confiscación de las propiedades, tanto alemanas como extranjeras, que el Estado nazi alemán realizó durante su expansión en el resto de Europa. Esta realidad, ocultada durante mucho tiempo, está siendo documentada en juicios que las víctimas (muchas de ellas judías) están ganando en su intento de recuperar sus propiedades. Con la colaboración de la Gestapo y de las SS, el Deutsche Bank ingresó en sus arcas dinero, joyas, cuadros y otras propiedades de las poblaciones victimizadas por el nazismo, que incluían, además de judíos, otros grupos étnicos y políticos (como comunistas, socialistas y anarquistas), que el nazismo deseaba eliminar en los territorios conquistados. Es sorprendente que no haya sido hasta hace relativamente poco cuando se ha documentado este enorme latrocinio. El caso más conocido es el del Congreso Mundial Judío, que ha reclamado, en un juzgado de Nueva York, la compensación para las víctimas judías. Entre estas víctimas están las poblaciones gaseadas en los campos de exterminio de Auschwitz, campos, por cierto, también financiados por el propio Deutsche Bank (John Schmitt,”Deutsche Bank Linked to Auschwitz Funding”, The New York Times, 05.02.1999). A estas denuncias han seguido otras denuncias, llevando al Deutsche Bank a los tribunales intentando recuperar los fondos y/o obtener una compensación para las víctimas.

En España, este banco apoyó también tanto el golpe militar del General Franco como las ayudas militares del gobierno nazi a España, obteniendo generosos beneficios de esta financiación. En realidad, la historia del Nazismo no puede explicarse sin entender como este se financió. Y ahí es donde el Deutsche Bank jugó un papel central. En la medida que los archivos del Deutsche Bank se van abriendo, se va descubriendo (medio siglo más tarde) el papel central que jugó dicho banco en el desarrollo del Nazismo y sus aliados, el fascismo italiano y el español. No ha habido ningún intento de recuperar el dinero robado a españoles, judíos y/o republicanos, expropiados por el nazismo o el fascismo en España, en contra de lo que ha ocurrido en la propia Alemania, en los países del Este de Europa y en Italia. La complicidad de las autoridades españolas en este olvido histórico es un indicador más de la baja calidad de la democracia española.

El Deutsche Bank generador de la crisis actual

El Deutsche Bank, que fue dividido en varios componentes después de la II Guerra Mundial, apareció de nuevo, unido y con gran esplendor, expandiéndose rápidamente por Europa y por EEUU, adquiriendo otros bancos con prácticas consideradas inapropiadas, incluso por prensa financiera como el Wall Street Journal, lo cual, considerando la enorme tolerancia de este rotativo hacia comportamientos claramente deshonestos, cuando no criminales, de la banca, es todo un hecho digno de subrayar. El Deutsche Bank, por ejemplo, jugó un papel clave en el escándalo Enron, cuando aquella compañía ocultó enormes pérdidas que causaron la miseria de millones de ciudadanos estadounidenses. El Deutsche Bank ha sido también uno de los bancos que más promocionó hipotecas basura en EEUU (y probablemente en España), claramente a sabiendas y concientes de las consecuencias tan negativas que tuvo para la población afectada. En realidad, el Comité del Senado de EEUU que analizó las causas de la crisis financiera iniciada en 2007, señaló al Deutsche Bank como uno de los bancos que contribuyó más a generar, mediante prácticas especulativas, la burbuja inmobiliaria en aquel país y su explosión, creando la mayor crisis financiera desde principios del siglo XX (cuando tuvo lugar la Gran Depresión). No ha habido un estudio semejante en el Senado o en la Cámara Baja española. Si lo hubiera habido, el Deutsche Bank habría salido también muy mal parado. Este banco ha invertido 12.000 millones de euros en inversiones, muchas especulativas, en España (18.000 millones en Italia), habiendo sido también una de las instituciones financieras más responsables de la crisis financiera en España.

La explosión de la burbuja inmobiliaria en EEUU creó una situación de pánico, pues el Deutsche Bank creyó que podría afectar a sus intereses. De ahí que paralizara cualquier transacción con otros países, incluyendo España, lo que determinó la explosión de la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, el Deutsche Bank quiere recuperar su dinero en España. Y de ahí que, a través de su influencia en el gobierno y en el Parlamento alemán, estas instituciones aprobaran un préstamo de 100.000 millones de euros para que el Estado español rescatara a la banca, incluyendo el Deutsche Bank. Y uno de los objetivos de los recortes es pagar al Deutsche Bank, entre otros bancos.

El Deutsche Bank está esparcido por todo el mundo, financiando algunas de las mayores violaciones de los derechos humanos que han ocurrido en estos últimos años. Ha financiado, por ejemplo, la empresa minera AngloGold Ashanti y sus fuerzas mercenarias (FNI), responsables de crímenes contra la humanidad en la República del Congo. En Sudán, el banco ha financiado varias empresas petrolíferas responsables de los horrores de Darfur. En Indonesia, ha financiado a la empresa minera de oro y cobre Freeport-McMoRan, conocida por haber destruido regiones enteras del país contaminando sus ríos y manantiales, siendo, además, una de las mayores accionistas de empresas productoras de bombas atómicas y uranio.

La Eurozona está entrando en la tercera recesión (ver mi artículo “¿Recuperación? Estamos entrando en la tercera recesión”, Público, 26.08.14). Pero a la Banca, la situación le está yendo muy bien. Y el Deutsche Bank no es una excepción. Según la BBC los beneficios de este año han subido un 87% solo el año anterior, con la friolera cantidad de 3.200 millones de euros. Pero a la vez se continúa despidiendo a sus empleados, habiéndolo hecho con 6.400 empleados. Como ha indicado Reinhard Butikofer, dirigente del Partido Verde Alemán, “es incomprensible para mí que el Deutsche Bank, uno de los bancos con más beneficios actúe tan cínicamente destruyendo puestos de trabajo, contribuyendo al elevado desempleo en Alemania”. Conociendo su historia no tendría que ser tan incomprensible. Así se comportan los que en la práctica han gobernado y continúan gobernando en Europa hoy.

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