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Publicado en el diario digital EL PLURAL, 9 de noviembre de 2009

Este articulo publica la carta al director de La Vanguardia que este rotativo no publicó, silenciando con ello la lucha llevada a cabo por personas en el exilio en  el establecimiento de la democracia en este país. El artículo señala el rol que La Vanguardia jugó durante la dictadura.

Tengo que admitir que, por regla general, no leo las necrológicas que se publican en la prensa. Pero sí que leí en La Vanguardia la necrológica de una persona a la que conocí bien, la del profesor León Eisenberg, de la Universidad de Harvard, y antes de The Johns Hopkins University, uno de los científicos estadounidenses de mayor renombre internacional en las áreas médicas y sociales. El profesor Eisenberg era un psiquiatra que describió y definió el autismo, distinguiéndose por una enorme productividad científica, que repercutió sobre la calidad de vida de millones de personas, no sólo de EEUU, sino de todas partes del mundo. Sus trabajos en salud mental han tenido gran impacto en la comunidad científica internacional. Era, pues, lógico que el obituario (que era una mera traducción –sin  presentarla como tal- al castellano del obituario que se había publicado en la prensa estadounidense) se centrara en tales contribuciones científicas.

El profesor Eisenberg, sin embargo, también se distinguió en otras actividades y labores, algunas de ellas relacionadas con nuestra propia historia. Fue una de las personas, en EEUU, que más apoyó a las fuerzas democráticas españolas, que lucharon tanto desde dentro como desde fuera de España contra la dictadura.

Le conocí en 1965 cuando el exilio me llevó a EEUU. Él era, entonces, Catedrático de Psiquiatría en la The Johns Hopkins University. Yo acababa de llegar a tal universidad como profesor junior. Cuando llegué a EEUU quise contactar con las personas que habían luchado en España en las Brigadas Internacionales para agradecerles lo que habían hecho por mi país. Recordaré siempre el día que mis padres –luchadores antifascistas, brutalmente represaliados por la dictadura- nos hicieron prometer, a todos sus hijos, que si en el futuro nos cruzábamos con miembros de tales Brigadas, les ofreciéramos nuestra casa como si fuera la suya. De ahí que quise agradecerles su lucha por la Democracia. Cual fue mi sorpresa cuando descubrí que tales personas estaban discriminadas en EEUU y estaban sufriendo una enorme represión, la cuál había sido denunciada por muy pocos intelectuales en EEUU, entre ellos el Profesor Eisenberg. Él me ayudó a ponerme en contacto con ellos, los cuáles vivían casi en condiciones de clandestinidad.

Así fue como se inició una relación humana y de amistad entre él y yo. Como miembro de la resistencia antifascista española, pude constatar la enorme ayuda que el Profesor Eisenberg prestó a la lucha democrática en España desde el exterior, convirtiéndose en una pieza clave en el entramado que luchó por nuestro país. La historia de tal ayuda exterior no se ha escrito, ni se ha agradecido la labor realizada por los antifascistas del exterior. Comienza ahora en España a reconocerse y homenajearse, a describirse a los directores de cine de Hollywood que apoyaron a las fuerzas antifascistas en EEUU, siendo parte de este descubrimiento el documental “Hollywood contra Franco”. Pero hubo también intelectuales pertenecientes al mundo científico que, arriesgando sus carreras, apoyaron a las fuerzas democráticas españolas, siendo el Profesor Eisenberg uno de ellos.

De ahí que enviara la siguiente Carta al Director de la Vanguardia en la que daba a conocer esta dimensión humana y política del Profesor Eisenberg, informando al lector español de su contribución a la lucha antifascista. La carta era la siguiente:

Carta al director de la Vanguardia:
El profesor Leon Elsenberg apoyó a las fuerzas democráticas en España

El comprensible énfasis en subrayar los logros científicos y profesionales de los recién fallecidos, no debiera ser razón para olvidar otras facetas humanas que merecen ser reconocidas. El Profesor Leon Elsenberg, Catedrático de psiquiatría infantil de mi universidad, The Johns Hopkins University, no fue sólo un gran científico –pionero en el diagnóstico del autismo- sino que fue uno de los científicos estadounidenses que apoyaron más a las fuerzas democráticas que lucharon contra la dictadura franquista en España. Su estima por España hizo que apoyara activamente la resistencia antidictatorial, distinguiéndose en este apoyo que honró su trayectoria no sólo científica sino también humana.
Profesor Vicenç Navarro. The Johns Hopkins University y Universidad Pompeu Fabra.

Me sorprendió y apenó que La Vanguardia no publicara la carta. Aprovecho el espacio que me ofrece El Plural para denunciar tal comportamiento editorial. Cuando el Profesor Eisenberg estuvo apoyando la resistencia antifascista española en los años cincuenta y sesenta, La Vanguardia, (entonces La Vanguardia Española), era el instrumento mediático de las fuerzas conservadoras que apoyaron y colaboraron activamente con la dictadura, de la cual aquel rotativo se beneficiaba extensamente. La familia Godó, propietaria de La Vanguardia, colaboró activamente con la dictadura, silenciando y ocultando la enorme represión sobre la cual se basaba. Por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según documentó el Profesor Malekafis, estudioso del fascismo europeo en la Universidad de Columbia, en Nueva York. La familia Godó gozó de un monopolio mediático en Cataluña, por su apoyo a la dictadura, ganando enormes beneficios como consecuencia de ella, realidad ocultada y tergiversada en la biografía oficial del Conde de Godó. Tal familia sabía lo que estaba ocurriendo en España, y contribuyó a ello, ocultándolo y silenciándolo.

Uno hubiera pensado que con este historial, sería razonable que, con el fin de poder mostrar sus credenciales democráticas, hubieran sido sensibles al reconocimiento de aquellas figuras internacionales que colaboraron en la lucha en contra de la dictadura. Por lo visto, prefieren olvidarlo y silenciar aquella parte de nuestra historia. Después de todo, no debiera sorprenderme. Considerando el papel que jugaron en aquel periodo, es comprensible que prefiriesen silenciarlo.

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