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Publicado en el diario digital EL PLURAL, 1 de febrero de 2010

Este artículo critica la interpretación que los medios de mayor difusión en España han dado a la derrota del partido Demócrata en EEUU, la cual se ha atribuido al rechazo del electorado a las reformas supuestamente izquierdistas del Presidente Obama. El artículo documenta que el rechazo no fue a las reformas de la Administración Obama sino a su distanciamiento de las promesas de cambio, percibiéndolas como dictadas por los grupos económicos y corporativos que las clases populares rechazan.

Se ha dado una respuesta casi unánime en los medios de información de mayor difusión en España a la derrota del candidato demócrata en las últimas elecciones del estado de Massachussets en EE.UU. (un estado tradicionalmente demócrata), la cual se ha atribuido a una revuelta del electorado en contra de las excesivas reformas (incluyendo la reforma sanitaria) realizadas o propuestas por la Administración Obama, que –según tal interpretación- sobrepasaban el deseo de cambio del electorado. En esta explicación, se considera que el Presidente Obama está demasiado a la izquierda y que ello ha creado una protesta por parte del electorado al que se define como de centro.

Antonio Caño (el corresponsal en EE.UU., de El País) incluso hace responsable de tal derrota a las izquierdas, que han estado empujando al Presidente hacia un radicalismo al cual el pueblo estadounidense no está ni acostumbrado ni desea. (El País, 22.01.10, explicando la derrota electoral del Partido Demócrata). En el mismo rotativo, Francisco G. Basterra, enfatizó el mismo mensaje, escribiendo que “en una América profunda y mayoritariamente individualista, Obama es visto como un izquierdista” (El País, 23.01.10). Cito estos dos articulistas como podría haber citado decenas y decenas de autores en los rotativos de mayor difusión en España.

Tal interpretación de la derrota del Partido Demócrata y de Obama es, sin embargo, fácil de mostrar que no se corresponde con lo que está ocurriendo en EE.UU. Puesto que gran número de votantes que se opusieron a Obama en las elecciones de Massachussets, le habían votado un año antes en las elecciones presidenciales, la tesis expuesta por aquellos autores parece asumir que una vez elegido, el candidato Obama se convirtió en el Presidente izquierdista Obama, habiéndose radicalizado supuestamente durante este año de presidencia, causa del enfado de sus votantes y de su rechazo. La evidencia muestra, sin embargo, que el Presidente Obama, una vez en Washington, se moderó (la manera de indicar que se derechizó), creando decepción y rechazo en amplios sectores del electorado.

Pero antes de mostrar la evidencia, escogiendo la reforma sanitaria como ejemplo de ello, tengo que referirme a un hecho que es la base de la mala interpretación de la realidad estadounidense por parte de muchos periodistas y articulistas españoles. Me estoy refiriendo a una percepción que tales profesionales tienen del pueblo estadounidense presentándolo como un pueblo individualista y conservador, escasamente sensible a las desigualdades sociales, y muy religiosos, profundamente anti-estado, muy moralista, absorto en tema de valores retrógrados que se reflejan a través del Congreso de EEUU, al cual se le define como la voz representativa de la mayoría del pueblo estadounidense. Esta percepción, sin embargo, es profundamente errónea y no está apoyada por los datos.

El pueblo estadounidense no es como se presenta en la mayoría de los medios españoles
Veamos que dicen las encuestas en las que se ha preguntado a la población su opinión sobre varios hechos.
• Existen más estadounidenses a favor de la expansión de los servicios públicos que de su reducción. Los primeros son el doble que los segundos (National Elections Survey 2004).
• El 71% de la población piensa que los impuestos de sociedades (Corporate Taxes) son demasiado bajos (Gallup Poll, April 2007)
• El 77% cree que existe excesiva concentración de poder en muy poca compañías (Pew Survey 2004)
• El 84% cree que las grandes empresas tienen excesiva influencia en Washington (Harris Poll 2007).
• El 62% se queja de que los beneficios de las grandes empresas son excesivos (Pew Survey 2004).
• Sólo un 38% cree que las grandes empresas sirven a los intereses generales de la población (Harris Poll 2007).
• Y según el Rasmussen Report de este año 2009, nada menos que dos terceras partes de la población cree que las grandes empresas y el gobierno federal trabajan juntos en contra de los intereses de la población (People’s Interest 2009).
• El 66% de estadounidenses piensa que los impuestos de las rentas superiores son demasiado bajos (Gallup Poll, Abril 2007).
• El 59% tiene una visión favorable y positiva hacia los sindicatos; sólo un 29% la tiene negativa (Gallup Poll. 2006).
• El 64% (lo cual quiere decir dos terceras partes de la población) considera que “las injusticias sociales y las desigualdades que sufren son el mayor problema moral del país”. Sólo un 16% cree que el aborto, y un 12% cree que el matrimonio homosexual, son problemas morales. Estos datos muestran lo erróneo de creerse que estos últimos valores conservadores (que constantemente se muestran como centrales en la cultura política de EEUU) tienen gran importancia para la población.

Estos datos señalan lo equivocada que está la percepción que tienen y promueven los medios de mayor difusión en España sobre el supuesto conservadurismo del pueblo estadounidense.

Veamos ahora sobre el tema sanitario.
• Sólo un 29% favorece la expansión del gasto público en Defensa. En contraste, el 79% favorece la expansión del gasto público sanitario, el 69% en gasto público educativo y el 69% en pensiones públicas (Chicago Council of Foreign Relations. Global Views in America. 2004).
• Un 64% estaría dispuesto a pagar más impuestos para garantizar que toda persona que necesita servicios sanitarios pueda obtenerlos (CNN. Opinion Research Poll, Mayo 2007).
• Un 69% considera que es responsabilidad del gobierno federal garantizar la universalización del derecho de acceso a los servicios sanitarios (Gallup Poll, 2006.)
• Según el CBS/New York Times Poll de Enero de 2009, un 59% apoya un aseguramiento público sanitario donde el gobierno financie y gestione el aseguramiento (lo que en EEUU se llama Single Payer).
• Un 65% apoya la inclusión en la reforma sanitaria, que se está debatiendo en el Congreso, de una opción pública semejante al Medical Care –el programa que cubre la mayoría de los gastos sanitarios para los ancianos- que compita con las compañías de seguro privadas en el aseguramiento de la población (CBS/New York Times, Septiembre, 2009).
• Un 71% cree que el sistema sanitario en EEUU debiera reconstruirse de nuevo, mientras que sólo un 24% cree que lo que hace falta son reformas menores (Pew Research Center 2009).
• Según una encuesta, realizada entre los votantes en Massachussets, llevada a cabo por el Washington Post, The Henry Kaiser Family Foundation y la Havard School of Public Health, la mayoría de votantes, incluida más de la mitad de los votantes que votaron por el candidato republicano, apoyaban la reforma sanitaria.

La población estadounidense está harta del maridaje poder empresarial y financiero por una parte y la clase política por otra

La gran mayoría de la población está harta del maridaje entre el mundo empresarial y financiero y la clase política. La privatización de las campañas electorales, que se financian a base de grandes cantidades de dinero aportados primordialmente por grandes empresas financieras y corporaciones transnacionales (conocidas en EEUU como la Corporate Class), hace que el Congreso de EEUU y la Administración Federal, incluida la Presidencia, se perciban (correctamente) por parte de la población como representantes poco afín a los intereses de las clases populares. De ahí que en las elecciones de hace un año votaran por el candidato Obama deseando un cambio profundo que no están ahora viendo.

Obama, en sus propuestas electorales, en bases a las cuales el fue elegido, prometía una universalización del acceso a los servicios sanitarios (expandiendo la cobertura sanitaria a los 44 millones que no la tienen), que se financiaría en gran parte con una subida de impuestos de los grupos más pudientes de la población, medida sumamente popular. Los ricos no son muy populares en EE.UU. Tal promesa, sin embargo, desapareció y en su lugar, propuso que se pagasen a base de los impuestos de los trabajadores que tenían mayor aseguramiento sanitario y que eran, sobretodo, los trabajadores de la manufactura, que a través de sus sindicatos, habían conseguido mayor expansión de sus beneficios de cobertura sanitaria (en EE.UU., la cobertura sanitaria se hace a través del aseguramiento privado conseguido en los altamente descentralizados convenios colectivos). Tal cambio, supuso una oposición a la reforma sanitaria por parte de un sector extenso de su electorado, el cual se abstuvo o votó en contra de Obama debido a su enfado en Massachussets.

Un tanto semejante ocurrió en la reforma financiera que, ha sido llevada a cabo por personas muy próximas a la banca (Wall Street) y que ha supuesto un enorme beneficio para los banqueros, que ha contrastado con la falta de ayuda a los usuarios de la banca. Hay hoy un enfado muy generalizado en contra de la banca que ha perjudicado a la Administración Obama, pues se la ve excesivamente próxima a ella. Su repentino furor en contra de la Banca, dos días después de Massachussets, es una respuesta a ello. No es pues, que Obama se haya movido a la izquierda sino que se ha ido derechizando. (Véase mi artículo Los problemas con el pactismo: el caso Obama. Sistema Digital, 15.01.10.)
Dos últimas observaciones. Los medios de información españoles están idealizando el sistema político estadounidense, uno de los menos democráticos de los hoy existentes. La privatización del sistema electoral hace que el Congreso (y muy en particular el Senado) hable en nombre del mundo empresarial. De ahí las enormes insuficiencias del estado del bienestar en EE.UU. La reciente decisión de la Corte Suprema, que eliminará las escasas limitaciones a los fondos electorales privados, acentuará todavía más esta situación.

La segunda observación es la invitación al lector de que envíe este artículo y otros colgados en mi blog http://www.vnavarro.org sobre EE.UU. (sección EE.UU.) a todos aquellos articulistas que, conscientemente o inconcientemente, están proveyendo una información sesgada o incompleta de aquella realidad. Es un problema grave para la población española, el que no esté recibiendo información correcta y veraz de lo que está ocurriendo en aquel país.

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