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Artículo basado en un discurso del Profesor Navarro en el IV Congreso Latinoamericano realizado en Barcelona, España, 22 Marzo 08

Uno de los principios que avalan la teoría liberal es su supuesto compromiso con la libertad. La historia de los movimientos liberales cuestionan sin embargo tal compromiso. Recordemos, por ejemplo, los comportamientos de los grandes liberales en España y en Cataluña tales como Joan Marc (director de la revista liberal llamada Libertad, y dirigente del Partido Liberal español) y Francesc Cambó (uno de los dirigentes liberales de Cataluña) que cuando vieron sus intereses de clase afectados por las reformas del gobierno republicano democráticamente elegido en España apoyaron al movimiento fascista militar del 1936, que inició una dictadura de las más crueles que han existido en la historia europea del siglo XX, y que negaron cualquier tipo de libertad.
Un caso parecido ocurrió a raíz de la muerte de Milton Friedman, el intelectual más influyente del pensamiento liberal en el mundo. Pudimos ver entonces como la prensa liberal movilizó para homenajear a tal autor, presentándolo como un defensor de la libertad. Así el Financial Times, definió a Milton Friedman como “un pensador apasionado con la idea y práctica de la libertad” (17.11.06). Y, para no ser menos, el estadounidense Herald Tribune lo definió como “el inspirador del movimiento liberal que ha reducido las intervenciones públicas a fin de aumentar la libertad personal” (18.11.06). Y como no, el ultraliberal Wall Street Journal, el portavoz del capital financiero del EEUU, y mayor forum del liberalismo estadounidense se refirió a Milton Friedman como “el luchador por excelencia de la libertad” (17.11.06). Y como era de esperar, la mayoría de la prensa liberal española repitió miméticamente tales halagos a tal autor.
Veamos que quiere decir el pensamiento liberal cuando habla de libertad y como se desarrolla en la práctica, refiriéndonos a una experiencia próxima a nosotros. Me estoy refiriendo a América Latina, comenzando por Chile, país al que conozco bien, cuando tuve el privilegio de asesorar al gobierno democráticamente elegido de Unidad Popular, presidido por el Dr. Salvador Allende. A partir de esta experiencia y también como asesor al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas para América Latina, he podido ver de cerca el significado de libertad que tal movimiento liberal propone. La Unidad Popular fue un gobierno democrático de centro izquierda cuyas políticas públicas estuvieron encaminadas a expandir el muy deficiente Estado del Bienestar chileno, mejorando el bienestar social de las clases populares, lo cual se tradujo electoralmente en un aumento del apoyo electoral a tal gobierno. Tales medidas populares antagonizaron a los intereses fácticos, grupos económicos y clases adineradas que vieron sus privilegios reducidos y que alentaron el golpe militar en contra de un gobierno democráticamente elegido. A nivel personal, tal golpe militar, era la segunda vez en mi vida que ocurría y me afectaba a mi directamente. El primero fue en nuestro país en el año 1936. La historia se repetía con aquel golpe. Como antes había ocurrido en España, en Chile un grupo militar criminal instauró una dictadura. Es de asumir que el Financial Times, el Herald Tribune y la mayoría de la prensa liberal que escribió sobre Friedman, sabía suficiente historia para recordar estos hechos. El 11 de Septiembre del 1973 se conoce más en América Latina como la fecha en la que ocurrió el golpe militar de Pinochet que el 11 de Septiembre del 2001 cuando ocurrió el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York. En realidad, tal golpe fue el inicio de muchos otros golpes militares que ocurrieron en otros países de Latinoamérica, y todos ellos siguieron las doctrinas económicas liberales del Sr. Friedman. El dictador Pinochet  (y las otras dictaduras que siguieron) suprimió todos los derechos humanos, civiles, laborales y políticos del país. Y sus políticas económicas fueron realizadas por discípulos del Sr. Friedman, el cual visitó al General Pinochet en 1975 alentándole a seguir las políticas liberales, convirtiéndose en uno de sus máximos defensores en EEUU, donde yo vivía.
En un artículo en la revista Times en el año 1982 (en pleno auge de la dictadura de Pinochet) Friedman describió Chile, no sólo como un país que estaba experimentando un “milagro económico” sino también un “milagro político” (02.02.82). Chile tenía –según Friedman- “un gobierno que apoyó unas reformas necesarias reduciendo considerablemente el papel del Estado, sustituyendolo con el poder del mercado que permitió a la ciudadanía establecer las prioridades”. Y, por si no fuera poco, Friedman escribió una carta al dictador Pinochet felicitándole “por haber hecho reversible la marcha hacia el socialismo que había iniciado el gobierno Allende” (02.02.82), lo cual el dictador estaba haciendo con una represión enormemente sangrienta, en un régimen que carecía de libertad alguna, excepto para el mundo empresarial y para los otros poderes fácticos que habían apoyado y estimulado el golpe militar que Freeman apoyó, siendo Pinochet uno de los dictadores más sangrientos que ha habido en Latinoamérica.
Es de suponer que la prensa liberal lee otra prensa además de la suya propia y sabe de la falta de compromiso con la libertad que caracterizó tal dictadura. ¿Qué entiende el movimiento liberal, por lo tanto, por libertad?. De nuevo, los datos hablan por sí mismos. Una de las características más acentuadas de las políticas liberales ha sido un enorme crecimiento de las desigualdades sociales en aquellos países, con un enorme crecimiento de las rentas superiores y un estancamiento, cuando no reducción de las rentas medias e inferiores. Las políticas públicas liberales llevadas a cabo en aquel continente fueron muy perjudiciales a las clases populares y también a la eficiencia económica de aquellos países. El crecimiento económico por habitante en aquellos países fue de una gran ralentización. (ver Navarro.v (coord.) Neoliberalism, Globalization and Inequalities. Consequences for Health and Quality of Life. Baywood. 2007). La desregulación de los mercados, comerciales y financieros, la reducción del gasto público, y la privatización de los servicios públicos tuvieron no sólo un impacto negativo en el estándar de vida de las clases populares sino también en la eficiencia económica del país. Esto es lo que el pensamiento liberal entiende por libertad. La libertad del capital para poder actuar sin ningún freno a fin de optimizar sus privilegios a costa de un enorme sufrimiento humano. ¿Es esto libertad?

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