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Publicado en la revista Temas para el Debate, mayo 2008.

Existe una interpretación de la estructura social de los países desarrollados muy generalizada en las culturas políticas y mediáticas de nuestro país que asume que las clases sociales están desapareciendo. Términos y conceptos como burguesía, pequeña burguesía, clases medias y clase trabajadora han desaparecido prácticamente del lenguaje político y periodístico español. La única vez que el término clase social aparece en tal lenguaje es para definir a la mayoría de la ciudadanía como perteneciente a la clase media, situando a ésta entre los ricos (clases altas en la nueva terminología) y los pobres o casi pobres (clases bajas en el nuevo discurso). Así, en encuestas del Estado español, a la población española se la agrupa en clase alta, clase media y clase baja.
Por lo demás, el lenguaje y análisis de clase ha desaparecido de la narrativa política y mediática del país. Hablar de clases sociales y de lucha de clases, por ejemplo, es convertirse en objeto de burla, vulnerable a la acusación de ser «anticuado». En su lugar, el nuevo lenguaje (conocido en círculos universitarios como postmodernista) es el lenguaje identitario, agrupando a la ciudadanía según su raza, grupo étnico y/o cultural, género, grupos etarios y otras categorías biológicas, culturales o étnicas. La lucha de clases ha sido sustituida en tal lenguaje por la lucha entre géneros, entre razas, entre grupos etarios, entre grupos nacionales, etc.
El país al cual se considera como emblemático de este paradigma es EEUU, el país supuestamente de clases medias por antonomasia. En este país, las tensiones de raza se asume que centran gran parte de la vida política, y el comportamiento electoral se explica en gran parte por los comportamientos de raza, grupo étnico o cultural, género y religión (variable identitaria de gran importancia), entre otros. Así, en gran número de reportajes de las elecciones primarias de EEUU se analiza el comportamiento electoral del electorado estadounidense según tales criterios. Así, se describe que los negros votan a Obama (un negro), los blancos (las mujeres más que los hombres) predominantemente a Hillary (una mujer blanca), los hispanos votan a Hillary porque son antinegros, y así un largo etcétera.
El problema con este tipo de análisis es que la concepción postmodernista de la estructura social de aquel país según criterios identitarios es insuficiente, (cuanto no erróneo) para explicar aquella realidad. Por ejemplo, no es cierto que los hispanos en EEUU no voten predominantemente a .Obama porque sean antinegros. En realidad los hispanos han votado por dirigentes negros a lo largo de todo el territorio de EEUU. En un informe de las primarias en EEUU (Cómo leer lo que está ocurriendo en EEUU: Guía para el lector español. Parte 1 y Parte 11. www.vnavarro.org) he documentado las múltiples ocasiones que hispanos han votado a candidatos negros. Los hispanos no votan ahora a Obama porque éste sea negro, sino porque la mayoría de hispanos son de clase trabajadora no cualificada (el grupo social que el discurso postmodernista define como clase baja), y hoy tal clase está votando a Hillary Clinton como lo está haciendo la mayoría de la clase trabajadora de todas las razas y colores (excepto la negra, que es la más consciente de raza y que vota a Obama).

En EEUU hay clases sociales. A la burguesía se la llama corporate class, la clase empresarial de las grandes corporaciones; a la clase media de renta alta y de nivel de educación superior se la llama the professional class; a la clase media se la llama midleclass y a la clase trabajadora se la llama working families of the midleclass. De esta manera, el término clase media incluye a las clases medias de rentas medias y bajas y a la clase trabajadora. La Revista Times (de orientación conservadora-liberal) pregunta cada año a la población estadounidense si pertenece a la clase alta, a la clase media o a la clase baja. Predeciblemente, la mayoría de la ciudadanía se define clase media.

Cómo analizar Estados Unidos. Las limitaciones del postmodernismo concluye erróneamente que la mayoría de la ciudadanía se considera clase media. Tal tipo de encuestas también se están haciendo en España con el mismo resultado y con las mismas conclusiones erróneas. Cuando en EEUU se pregunta, sin embargo, a la ciudadanía si pertenece a la corporate dass, a la midle dass o a la working dass, hay más gente que se define clase trabajadora que clase media. Lo mismo ocurre en España aun cuando raramente se hace tal pregunta a la ciuda¬danía utilizando los términos definidos anteriormente.

El lenguaje post-postmodernista en EEUU

Tal análisis y lenguaje de clases aparece claramente en las primarias del Partido Demócrata. Así, los candidatos demócratas Obama y Clinton son plenamente conscientes de que su victoria final depende primordialmente del apoyo de la clase trabajadora. La lucha por los grandes Estados de Ohio, Texas, Nueva York, Pensilvania, etc. Es la lucha por conseguir el apoyo de la clase trabajadora. Obama consigue el voto de todas las clases sociales de la población negra, así como las clases profesionales de educación supe¬rior de la población. Para estas clases, Obama representa un nuevo Kennedy con un mensaje renovador y
de cambio de valores. Representa sobre todo a la tradición de los Kennedy, McGovern, Gary Hart y otros candidatos en elecciones anteriores, candidatos que se definieron todos ellos como New Democrats (nuevos demócratas) y que han enfatizado la estrategia política basada en la renovación de valores civiles y democráticos. Su mayor apoyo electoral ha proce¬dido predominantemente de los grupos sociales con mayor nivel de educación (a lo cual se suma en el caso de Obama un voto masivo de la población negra, independientemente de la clase social).
La clase trabajadora, en cambio, vota a Hillary Clinton porque el tema de mayor importancia para tal clase es el grave deterioro de su estándar de vida, de sus condiciones de trabajo y de su estabilidad laboral, deterioro que ha sido particularmente acentuado durante los últimos ocho años de Gobierno republicano. Para tal clase, Clinton y sus propuestas programáticas se perciben como más progresistas y más realistas. Como indiqué en la Parte l de mi informe sobre las primarias de EEUU, Obama procede de una tradición radical (la de defensa de los derechos civiles) y ha ido desplazándose hacia posturas mucho más centradas a fin de hacerse olvidar su pasado radical, mientras que algo opuesto ocurre con Hillary Clinton, la cual al proceder del establisment del Partido Demócrata (que explica el antagonismo hacia ella de las bases antiestablishment de Obama) le ha forzado a proponer posturas más progresistas que Obama (Clinton, por ejemplo, es más favorable a medidas proteccionistas que incluyan la defensa de los derechos laborales que Obama).
Pero en estos momentos los dos -un negro y una mujer- están compitiendo para atraer el voto de la clase trabajadora. Simbólicamente, lo que estamos viendo en EEUU es el resultado de las limitaciones del postmodernismo. El redescubrimiento del análisis y del lenguaje de clases. Un negro y una mujer están hoy apelando a la clase trabajadora para que les apoyen, hablando de clases e incluso de lucha de
clases. En sus discursos Obama, el que está más necesitado de este apoyo de la clase trabajadora, habla de la lucha entre las clases medias y trabajadoras, por un lado, y el mundo empresarial que controla la clase política de Washington, por el otro. Hillary Clinton éstáhablando de la lucha de las clases medias y trabajadoras en contra del mundo empresarial y los lobbies económicos que ejercen excesiva influencia en Washington. Estas son las grandes líneas estratégicas de los dos candidatos. Ambos piden el fin del neoliberalismo de la era Reagan. Ambos favorecen políticas proteccionistas, proponen aumento de impuestos a las rentas superiores, políticas redistributivas y el abandono del neoliberalismo y la recuperación del Keynesianismo social, sustituyendo el Keynesianismo militar que la Administración Bush ha desarrollado en extremo. El candidato que consiga el voto de la clase trabajadora será el que gane las primarias.

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