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Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLIC, 22 de diciembre de 2010

Este artículo critica la decisión del Barça de promocionar un régimen como el de Qatar profundamente reaccionario. Tal medida rompe con la tradición democrática progresista de tal club de futbol.

El Barça siempre fue más que un club deportivo. Durante la dictadura, por ejemplo, una de las pocas maneras con las que la población podría expresar su oposición a la dictadura era apoyando al Barça, en frente al Real Madrid, que era percibido como el club favorito del dictador y de la dictadura. En realidad cuando se jugaba el partido Barça-Madrid en el campo del Barça, la policía aumentaba su presencia en las calles de Barcelona temerosa que las celebraciones del posible triunfo del Barça se convirtieran en manifestaciones antidictadura, como ocurrió en varias ocasiones. De ahí que el Barça se convirtiera en el equipo de preferencia de muchos que lucharon contra la dictadura, no solo en Catalunya, sino a lo largo del territorio español. Fue percibido por millones de catalanes y españoles como el equipo de los demócratas. En Catalunya, era también el equipo de futbol que se identificaba con la recuperación de la identidad catalana. Ello ocurrió, por cierto, independientemente de la voluntad de los dirigentes del Barça, muchos de ellos, por cierto, afines al régimen dictatorial.
De ahí que el Barça haya sido percibido por ser más que un club. Es más, esta percepción está ampliamente extendida a nivel mundial. En general, el Barça tiene una imagen progresista, en defensa de la democracia y del progreso, mensaje que se confirmó cuando la directiva del Barça tuvo la brillante iniciativa de poner UNICEF (la agencia de las Naciones Unidas que tiene como finalidad el promover bienestar y calidad de vida de los infantes y niños en el mundo) en su camiseta. No podía haberse escogido mejor medida para confirmar esta imagen de deporte y compromiso con el bienestar de la humanidad. Como dirían los profesionales de relaciones públicas, era un golpe magistral para vender la marca Barça. Teniendo en cuenta la historia del Barça, esta decisión era una decisión coherente y estoy seguro que fue motivada no solo por un deseo legítimo de vender su marca, sino por su identificación con una causa noble, urgente y necesaria: la de mejorar la vida de los infantes y niños en el mundo.
Pero esto está a punto de cambiar, y sería una enorme lástima. Según ha decidido la dirección del Barça, la camiseta promoverá la Fundación Qatar, que es la fundación de la familia que controla el estado de aquel país, que tiene como objetivo promover la imagen de aquella dictadura. Supóngase que en lugar de Qatar hubiera sido China (que también tiene mucho dinero). Seguro que el establishment catalán hubiera sacado un grito al cielo y la dirección del Barça ni siquiera lo hubiera considerado. Pues bien, según Amnistía Internacional, Qatar es una dictadura, incluso peor que China pues no sólo es una dictadura de una oligarquía tal como es Qatar sino que es profundamente antimujer. Qatar más que una dictadura es un sistema feudal en el que no hay partidos políticos, ni sindicatos (los trabajadores no tienen los más mínimos derechos laborales), ni las mujeres tienen los derechos que tienen los hombres. La familia real estableció la Fundación que el Barça promocionaría en sus camisetas a fin de vender y dar buena imagen a un sistema feudal. Tal familia era muy cercana a la familia Bush (la fotografía del Presidente Bush padre aparece en la página central de la fundación), apoyando las políticas militares e intervencionistas de la Administración Bush. La figura clave de tal Fundación es la esposa preferida (de las tres) que tiene el Jefe del Estado. Qatar es un país profundamente musulmán donde está permitida la poligamia y donde las mujeres tienen escasa presencia o reconocimiento. La economía, basada en el petróleo, se basa en una fuerza laboral que carece de los más mínimos derechos, puesto que la sindicalización está prohibida o inexistente. En realidad, es difícil encontrar un país que esté más alejado de la tradición progresista y acentuada del Barça que aquel país. ¿Es este el régimen que el Barça quiere promover? Si así ocurre, el Barça no será “más que un club”. Sería un club más sin ningún mérito propio excepto que tendrá más dinero. Pero al aceptarlo, perderá su reputación de institución progresista.

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