abr 05

Carta del profesor Navarro a la revista Kaos en la red

Querido Kaos en la Red,

Me alegra saber que encuentran mis artículos de utilidad y que los publican frecuentemente en su web. Es siempre satisfactorio ver que el trabajo de uno sirve para las fuerzas progresistas en el país.

El motivo de esta carta es, sin embargo, responder y denunciar a Cristóbal García Vera que en su artículo “El diario Público o la estafa ideológica del social liberalismo” hace una referencia a mi persona en términos claramente injuriosos y maliciosos, manipulando datos, además de falsificarlos, comportamiento que traspasan cualquier criterio ético que es exigible de cualquier persona que quiera analizar el trabajo de otro. En su artículo, en el cual crítica a Público por haber apoyado la intervención militar en Libia y por promover el socioliberalismo, hace la siguiente observación y cito directamente:

“Al tiempo, el diario de «izquierdas» ha contribuido también a aumentar la popularidad de autores sin duda serios y rigurosos pero declaradamente socialdemócratas, como el economista y politólogo  Vicent Navarro.  Sin que prácticamente nadie parezca caer en la cuenta de la evidente paradoja que ello supone, Navarro – que tiene a gala haber trabajado para la secretaria de Estado de EE.UU.   Hillary Clinton  -, y otros analistas de su misma tendencia, se han ido convirtiendo en los referentes teóricos de un buen número de anticapitalistas y conquistando un espacio privilegiado en las publicaciones electrónicas alternativas».

Siempre en mi vida he sido socialista favoreciendo el establecimiento del proyecto socialista a través de las vías democráticas en los países en los que he vivido durante mi largo exilio: Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos, además de España y Catalunya. He asesorado a muchos gobiernos en mi vida incluyendo el de Unidad Popular, presidido por el Presidente Allende en Chile, al gobierno cubano en su reforma sanitaria y a través de mi estudiante Francisco Armada, ministro de salud del gobierno Chávez, he intentado ayudar a aquel gobierno en sus excelentes reformas sanitarias. Siempre he intentado ayudar a todas las fuerzas progresistas que me lo han pedido. También he asesorado al gobierno socialista español y al gobierno tripartito de Catalunya, además de al gobierno socialdemócrata sueco por muchos años. Si todo esto me hace socialdemócrata no me ofende, aunque soy consciente que Cristóbal García Vera intenta ser ofensivo en su descripción. Pero esto no me molesta. Por lo visto el Sr. Cristóbal García Vera desconoce mi extensa bibliografía criticando el comportamiento de la socialdemocracia tanto en España, como en Europa como a nivel internacional.

Pero lo que considero inaceptable es cuando el Sr. Cristóbal García Vera escribe que tengo a gala haber trabajador para la secretaría de estado de EE.UU, la Sra. Hillary Clinton, insinuando de una manera insidiosa y francamente repugnante que he estado asesorando al Departamento de Estado de EE.UU. El objetivo de esta frase es crear una respuesta emotiva por parte del lector, haciéndome cómplice de las políticas del Departamento de Estado de EE.UU. Esto es una falsedad y Cristóbal García Vera lo sabe. Mi nota biográfica colgada en mi web, indico los gobiernos a los cuales he asesorado y entre ellos cito al gobierno de la administración Clinton, cuando a propuesta de los sindicatos estadounidenses y del Rainbow Colission, la izquierda en EE.UU. (que incluye desde el movimiento de derechos civiles, al movimiento ecologista y al movimiento feminista), pasé a formar parte de aquella comisión. Aquella comisión presidida por la Sra. Hillary Clinton tenía como objetivo hacer la reforma sanitaria que el candidato Clinton había propuesto. Serví en aquella comisión porque las fuerzas progresistas me habían pedido que estuviera en aquella comisión e intentara influenciarla en el intento de establecer un sistema universal de salud para el pueblo estadounidense. He escrito extensamente sobre estos temas y además consta en mi biografía en mi blog. Por lo demás, mis críticas a las políticas domésticas y exteriores a la administración Clinton son bien conocidas. Junto con mi colega y amigo Noam Chomski, creo haber contribuido extensamente a la desmitificación de la política exterior de aquel país. El último ejemplo es mi crítica a la intervención militar en Libia en un artículo titulado “¿Por qué la invasión en Libia? Cuestionando la tesis humanista”, que obviamente aquel Sr. no conoce. En cuanto mi trabajo, hay una distinción entre Hillary Clinton, presidenta de la comisión de reforma sanitaria de la cual yo era miembro y Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EE.UU. Tal distinción es demasiado compleja para el entendimiento de tal señor.
Por último, me parece ya una desfachatez que se me identifique con el socioliberalismo. A riesgo de parecer inmodesto no creo que haya ningún economista que haya criticado tanto el socioliberalismo como yo. No es mi función defender la línea editorial de Público, puesto que no soy responsable de ella, pero si que agradezco que en contra de la mayoría de diarios en este país me permite escribir en sus páginas. A lo largo de mi exilio he vivido en muchos países y he publicado y continuo publicando en revistas económicas de Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos, excepto en España donde no se me permite expresar mis posturas anti-neoliberales. Resulta ahora paradójico en un extremo que Sr. Cristóbal García Vera me critique por pertenecer a aquella sensibilidad neoliberal que me paso 48 horas al día criticando.

Termino indicando que creo que ustedes deberían ser más exigentes en cuanto a sus colaboradores y no permitan ese comportamiento que además de sectario es enormemente dañino. Un colega me pasó este artículo que me ha obligado a responder, pero si no lo hubiera visto no habría tenido la oportunidad de responderle mostrando las mentiras y manipulaciones del artículo, consiguiendo entonces desacreditarme que era el objetivo de lo que las fuerzas conservadores y neoliberales desean. Tal tipo de comportamiento es característico de los agentes de represión que siempre han intentado desacreditar a aquellos que estamos trabajando en la lucha ideológica mediante la propagación de mentiras e insinuaciones que por desgracia, en caso de que no se denuncien e interrumpan, pueden hacer mucho daño. El sectarismo y la manipulación ha sido siempre una plaga en sectores de las izquierdas españolas, haciéndolas vulnerables a los aparatos de represión a fin de desacreditar a aquellos que el sistema quiere silenciar. Es importantísimo para la salud de todas las izquierdas que tales comportamientos debieran erradicarse sin ningún tipo de tolerancia dentro de las izquierdas.

Les rogaría que publicaran este artículo.

Un cordial saludo,

Vicenç Navarro

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