may 31

Artículo de Vicenç Navarro, 31 de mayo de 2011

Este artículo critica la excesiva independencia de los Bancos Centrales incluido el Banco Central Europeo, señalando que tal independencia favorece única y exclusivamente a los intereses bancarios a costa del crecimiento económico, de la producción de empleo, y del bienestar de las clases populares.

El público en general debería conocer y entender el peligro que para la democracia, y para el bienestar social y calidad de vida de la población tiene el excesivo poder que la banca (el término genérico que se utiliza para definir las instituciones financieras que manejan la mayoría del crédito existente en un país) ejerce sobre los estados y las instituciones europeas, incluidas las instituciones que supuestamente la regulan, tales como el Banco Central Europeo (BCE) y los Bancos Centrales. Es importante que se informe a la población de que los intereses de los banqueros (no siempre coincidentes con los intereses de los ahorradores que depositan su dinero en la banca) no son los mismos que los intereses de la población. La población se divide en clases sociales y los intereses de cada clase social quedan afectados de una manera distinta por el comportamiento de la banca. Pero las clases populares son las que, por lo general, están más afectadas negativamente por tal comportamiento. Y un ejemplo de ello es la decisión del Banco Central Europeo de subir los intereses bancarios del 1% al 1.25%, un crecimiento considerable que afectará negativamente el crecimiento económico y la producción de empleo en todos los países de la UE y muy en especial la de los países periféricos de la eurozona, España, Portugal, Irlanda y Grecia cuyas tasas de crecimiento económico son muy bajas e incluso negativas en el caso de Grecia y Portugal. En estos países el precio del dinero subirá y hará más difícil para la ciudadanía y para los empresarios pedir prestado dinero a los bancos para consumir e invertir, estimulando el crecimiento económico.
¿Por qué el Banco Central Europeo sube los intereses ahora? En teoría, el BCE lo hace para controlar la inflación, cuyo promedio en la UE es de 2,5%, cuando debería ser un 2%. El BCE desea disminuir el crecimiento económico, pues asume que –en contra de toda la evidencia existente- este crecimiento es responsable del aumento de la inflación que está ahora por encima de los objetivos deseados. Pero, mirando los datos, vemos que la causa de esta inflación en el promedio de la UE no tiene nada que ver (repito, nada que ver) con el crecimiento económico. En realidad la UE está en un momento de recesión o saliendo muy lentamente de ella. El crecimiento de la inflación en la UE se debe al aumento del precio del petróleo, resultado de las crisis en el Medio Oriente y en los países árabes, y al aumento de la demanda procedente de los países emergentes y muy en especial de China e India. Ahí radica la causa del crecimiento de la inflación.
¿Por qué entonces insiste el BCE en subir los intereses? Hoy existe un ataque orquestado por parte del capital financiero y de sus aliados, el mundo de las grandes empresas, en contra de la clase trabajadora de los países de la UE-15. Su objetivo es disminuir los salarios y reducir el estado del bienestar. Y lo están consiguiendo con la ayuda de los medios de mayor difusión que promueven sus puntos de vista.
La manera de disminuir los salarios es aumentando el desempleo lo cual debilita enormemente a la clase trabajadora. Y el objetivo de frenar el crecimiento económico es este: mantener un elevado desempleo. Un texto del informe anual del BCE habla explícitamente de que uno de sus objetivos es precisamente éste. Tal informe (nº 243, pág. 3-5, 2010) indica que “La recuperación económica pasa por un aumento de la competitividad lo cual exige un descenso del nivel salarial y de la protección social”. No podía haberse dicho más claro. Esto es lo que cree la banca (véanse las declaraciones del Sr. Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España) y esto es lo que promueve el BCE. El desempleo tiene que aumentar para bajar los salarios. Y aumentando los intereses bancarios es una manera eficaz de hacerlo.

La independencia de los Bancos Centrales
Lo cual me lleva a una reflexión sobre un tema que apenas tiene visibilidad mediática. Me refiero a la excesiva independencia que tienen los Bancos Centrales, incluyendo el Banco Central Europeo. Esta independencia se debe única y exclusivamente al enorme poder de la banca y no puede defenderse en bases científicas. El argumento, promocionado por la banca de que los Bancos Centrales incluido el BCE deben ser independientes se basa en una supuesta competencia de los técnicos (los banqueros), que son los que saben mejor que nadie como definir el valor del dinero (es decir los intereses bancarios). Esta decisión tiene un impacto enorme pues determina el nivel de crecimiento y producción de empleo.
¿Cómo puede defenderse que una decisión tan importante quede en manos de los Bancos Centrales y del BCE? Referirse a la supuesta competencia de los banqueros es ignorar la enorme incompetencia que han mostrado durante todos estos años, habiendo jugado un papel esencial en crear la enorme crisis financiera. A la luz de tanta incompetencia ¿cómo puede este colectivo (el de banqueros) atreverse incluso a promover que la base de su excesiva independencia es su (in)competencia? El fracaso del Banco de España en prevenir la burbuja inmobiliaria es notorio, fracaso por el cual nunca se ha disculpado (y el estado nunca les ha pedido cuentas o sancionado), centrándose en exigir menores salarios y facilitar el despido como manera de salir de la crisis.
De ahí que los Bancos Centrales (que actúan predominantemente como lobbies para la banca en lugar de su reguladora), incluido el BCE, deberían perder su autonomía, que ha estado perjudicando a la economía productiva. Esta complicidad entre la banca por un lado y el BCE y los Bancos Centrales por el otro es la causa de los problemas de financiación hoy existentes (el próximo gobernador del BCE, Mario Draghi, había sido uno de los directores de Goldman Sachs). Como bien dice Dean Baker -una de las mentes económicas más lucidas de EEUU- en su artículo “Tyranny of the Central Bankers” (Counterpunch, 20/04/2011) es absurdo haber delegado tales funciones, como definir los intereses bancarios a los banqueros, que han mostrado tan claramente, no solo su incompetencia, sino el conflicto entre sus intereses particulares y los intereses generales de la sociedad.
Ni que decir que hay elementos de conocimiento técnico que debería tomarse en cuenta en las decisiones de tal envergadura como definir el precio del dinero. Pero tal conocimiento no es necesariamente más complejo que otros conocimientos científicos, como por ejemplo, el necesario para regular la calidad de los fármacos que puede curar o matar la ciudadanía según su uso. De la misma manera que sería absurdo que el estado delegara a una agencia independiente (controlada por la industria farmacéutica) la calidad de los fármacos, dando permiso para su entrada en el mercado, es absurdo que el estado delegue a una institución, el Banco Central (controlado y/o influenciado por la Banca), definir el precio del dinero. De la misma manera que el Estado tiene (como parte de su administración pública una Agencia de Control de Fármacos (en EEUU, el Food and Drug Administration), el Estado debería tener como parte de su administración pública una agencia reguladora de la banca, que incluyera una función definitoria de los intereses bancarios. Tal agencia debería ser pública y transparente (con actas públicas) y sujeta a la supervisión del Parlamento. Que ello no ocurra se debe al excesivo y dañino poder de la banca que está dañando el bienestar de la población y muy en particular de las clases populares.

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