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Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 4 de julio de 2011

Este artículo muestra el error de los supuestos que sostienen las propuestas neoliberales de que bajar impuestos es una medida estimulante de la economía. La evidencia que los neoliberales aportan, mostrando la recuperación económica en la época del presidente Reagan como resultado de la reducción de impuestos, es mostrada como errónea y no se corresponde con los datos.

El dogma neoliberal afirma que la manera más eficiente y efectiva de estimular la economía es bajando los impuestos. Como prueba de ello, varios economistas neoliberales se han referido a la experiencia de la Administración del Presidente Ronald Reagan, cuando –según ellos- la reducción masiva de impuestos que supuestamente realizó tal gobierno en 1981 fue la causa de la recuperación económica a principios de los años ochenta en EEUU. Esta versión de los hechos se ha repetido hasta la saciedad, y se utiliza constantemente para justificar la reducción de impuestos como medida necesaria para estimular la economía.
Esta versión neoliberal de lo que hizo Ronald Reagan y de como se salió de la crisis es, sin embargo, profundamente errónea y fácil de comprobar, mirando los datos. Así lo he escrito en varias ocasiones. En realidad, Ronald Reagan fue el Presidente que subió más los impuestos en tiempos de paz desde la II Guerra Mundial. Bajó los impuestos de las rentas superiores pero subió los impuestos de la gran mayoría de la población. Y no sólo una sino dos veces. Con ello aumentó el gasto público de una manera muy marcada, expandiéndose enormemente el gasto militar, que fue lo que estimuló la economía. Lo que yo estaba recomendando es hacer lo mismo pero en lugar de invertirlo en gasto militar hacerlo en gasto social.
Como era de esperar, Sala i Martín, el economista neoliberal de mayor proyección mediática en Cataluña y en el resto de España, respondió con toda una serie de insultos (raramente este economista neoliberal habla sin insultar, típico de las derechas en España), ignorando cada uno de los datos que cuestionan su tesis neoliberal. Hubo un intercambio de artículos en La Vanguardia, en Junio de 2004, entre este economista y yo. Tal rotativo le dio la última palabra, y mi respuesta no fue publicada por este diario, que le ofrece un fórum, para promoción de su neoliberalismo. Así terminó el supuesto debate.
Hasta hoy. La última palabra la leerá, sin embargo, no en La Vanguardia, sino en el programa dominical de entrevistas del Canal de televisión estadounidense ABC (uno de los tres canales televisivos más importantes de EEUU) donde el economista que fue Director de la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca durante la Presidencia de Ronald Reagan, el Sr. David Stockman, fue entrevistado y en respuesta a la pregunta realizada por el periodista preguntándole su opinión sobre la propuesta que ha hecho ahora la dirección del Partido Republicano de bajar los impuestos como manera de estimular la economía, hizo las siguientes declaraciones. “Es un error del que aprendimos en 1981. Redujimos los impuestos en 1981 y pronto vimos que había sido un error. La recesión que estábamos experimentando era la mayor desde los años 30 del siglo XX. Fue un error bajar los impuestos. De ahí que inmediatamente subimos los impuestos, incrementando el gasto público a un nivel equivalente a un 1.2% del PIB”. Y por si no fuera suficientemente claro, añadió que, en su opinión, la subida de impuestos que proponía el Presidente Obama para aumentar el gasto público y estimular así la economía le parecía acertada, repitiendo que “La experiencia (de la Administración Reagan) muestra que la reducción de impuestos que hicimos en 1981 fue un error y lo corregimos inmediatamente subiendo los impuestos”. Esta subida de impuestos (junto con un aumento del déficit público que subió a un 6% del PIB) permitió un gran aumento del gasto público y la recuperación económica. Ni que decir que sus seguidores (como Sala i Martín), creyentes en la fe neoliberal, continuarán negando estos hechos. Más papistas que el Papa, continuarán con su “teología”, como la llamó David Stockman.
Bien, ahí tienen una muestra clara de que la verdad, es decir, la lectura de la realidad sin las barreras teológicas que la vician, siempre se impone. Pero, como dogmáticos que son, los economistas neoliberales continuarán creyendo en su dogma y ello a pesar que sus fundadores lo han abandonado ya.
Dos últimas observaciones. El PP, cuyo programa económico incluye sustanciales recortes de impuestos, es de los más neoliberales que se están proponiendo en la UE. Sigue políticas que están desarrollando el gobierno conservador británico y el gobierno de CiU en Catalunya y que incluyen grandes recortes de gasto público social junto con sustanciales bajadas de impuestos (que justifican con el predecible argumento de que tales desgravaciones estimularán la economía). Sería aconsejable que antes de llevar a cabo tales políticas consultaran con el Sr. David Stockman (que fue el fundador de Reaganomics) en lugar del Sr. Sala i Martín. El primero tiene mucha mayor experiencia y conocimiento de la vida real que el segundo y verán que tales recortes fueron un desastre para la economía estadounidense. Y sería un desastre para la economía española.
La segunda observación es una crítica, una vez más, a la televisión pública catalana, TV3, por presentar cada semana un programa de economía centrado en las enseñanzas del economista más ultraliberal existente en Catalunya y en el resto de España: el Sr. Sala i Martín. Este economista ve la privatización, incluida la privatización total a las pensiones públicas, tal como hizo el gobierno del General Pinochet en Chile, como parte de la solución a nuestros problemas. Tal televisión la paga la población que vive en Catalunya, en la cual, la postura extrema de tal economista, de querer privatizar toda la Seguridad Social cuenta con el apoyo sólo de una minúscula minoría. Y esto se hace semana tras semana como ejemplo de adoctrinamiento. Fíjense en el escándalo que se armaría si durante una hora un economista maoísta hablara en TV3 promoviendo la nacionalización de todo, incluido el quiosco de la esquina, una opción apoyada por una minúscula minoría no menor que la que apoya las tesis de Sala i Martín.
Una televisión pública tiene que presentar todos los puntos de vista y no sólo los de la derecha. El hecho de que no se haga es un ejemplo de instrumentalización política que explica el creciente rechazo (véanse los silbidos a la prensa y televisión en la manifestación en Barcelona del movimiento 15-M) hacia tales medios. La misión de un medio público como TV3 no es adoctrinar o persuadir, sino informar. Esto no lo está haciendo.

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