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Article publicat per Vicenç Navarro a la revista digital SISTEMA, 4 de novembre de 2011

L’article analitza com el Banc Central Europeu està contribuint en gran manera a generar el problema del deute públic, i és responsable de l’alentiment econòmic de l’Eurozona i molt especialment dels països perifèrics en aquesta regió monetària.

El fin del mandato de Jean Claude Trichet (JCT) como presidente del Banco Central Europeo (BCE) dio pie a toda serie de artículos en la prensa española evaluando su labor a la cabeza de la institución financiera más importante de la Eurozona y de la Unión Europea. En general, tales evaluaciones en los medios de mayor difusión españoles fueron positivas. Su decisión de comprar deuda pública española, en contra del deseo de la poderosa banca alemana, le generó gran simpatía en los centros financieros y económicos españoles. Si el BCE no lo hubiera hecho, la deuda pública española se hubiera ofrecido a unos intereses elevadísimos, insostenibles.
Tal realidad, sin embargo, no debería ignorar que JCT ha sido el impulsor más influyente de las políticas de austeridad, es decir, de los enormes recortes de gasto público, incluido gasto público social, así como de las reducciones de salarios y derechos laborales y sociales en los países de la Eurozona que han hecho un enorme daño al bienestar de las clases populares de tales países. Las decisiones del BCE durante su mandato han contribuido en gran manera a la Gran Recesión de la mayoría de tales países. El elevado desempleo y/o el estado tan precario de los mercados laborales en cada uno de estos países es, en gran parte, resultado de las políticas promovidas e impuestas por el Banco Central Europeo, presidido por JCT junto con los otros dos elementos de la llamada Troika, es decir, la Comisión Europea y el FMI. La máxima expresión de estas políticas ha ocurrido en Grecia donde la protesta general ha forzado la necesidad de que se haga un referéndum.
Estas políticas han incluido la obsesión en mantener la inflación en la Eurozona muy baja, más baja del 2% permitido, como promedio de los últimos diez años. Raramente ha excedido el 3%. Para alcanzar este fin, ha impuesto políticas que han dañado enormemente el crecimiento económico, tales como mantener unos intereses bancarios elevados (mucho más elevados que los permitidos por el Banco Central Estadounidense, llamado Federal Reserve Board) y exigir reducciones drásticas (y arbitrarias) del déficit y de la deuda pública, que han frenado tal crecimiento.
Todas estas políticas se han impuesto a los países de la Eurozona, y muy en especial a los países de la periferia, para satisfacer la demanda del sistema financiero europeo puesto al servicio de los banqueros y de sus accionistas en lugar de actuar –como debe actuar un Banco Central- al servicio de la mayoría de la población usuaria de la banca, es decir, de los ciudadanos cuyos representantes son los que nombran a los miembros del equipo dirigente del BCE. La falta de apoyo del BCE a los Estados, ha contrastado con la excesiva liquidez a los bancos, creándose una situación escandalosa, responsable de la crisis de la deuda pública en tales países. El BCE ha sustraído a los Estados el poder de defender su propia deuda pública. El hecho de que Trichet, en situaciones extremas, haya defendido esta deuda pública comprando los bonos de los Estados en dificultades, no le excusa del rol tan negativo que ha tenido en la génesis de la crisis (JCT fue en su juventud militante del Partido de Mendes France, unas de las sensibilidades de izquierda dentro del Partido Socialista Francés. Es difícil llegar a un polo más opuesto en el desarrollo de un ideario neoliberal. Por desgracia, no es el único. Muchos de los funcionarios de las instituciones europeas tuvieron en su juventud un sarampión izquierdista que por lo visto les inmunizó para el resto de su vida, pasándose al otro lado).

¿POR QUÉ ESTA INCOMPETENCIA?
Además de dañar el bienestar de las clases populares, JCT mostró también una gran incompetencia. En muchos aspectos, fue el Fernández Ordóñez (el gobernador del Banco de España) a nivel europeo. Los dos no se dieron cuenta de lo que estaba pasando en su entorno. ¿Cómo puede ser que dos supervisores del sistema financiero, uno europeo (Trichet), y el otro español (Fernández Ordóñez), no percibieran que en España el precio de la vivienda se dobló en solo ocho años (1998-2006), una realidad única sin precedentes? Unos observadores más competentes habrían ya adivinado que tal subida no podía deberse solo al incremento de la demanda (los salarios reales, a diferencia de los nominales, apenas crecieron durante este periodo) sino a la especulación bancaria, causa de la enorme crisis actual. Que el mal llamado milagro español estaba basado en una burbuja inmobiliaria altamente especulativa tenía que haberse visto y detectado mucho antes de que estallara. Pero, tal incompetencia era, en realidad, resultado de su proximidad a la banca que se benefició escandalosamente de tales burbujas.
Una vez explotada la burbuja inmobiliaria, su servicio a la banca ha sido que en lugar de penalizar tal comportamiento especulativo, JCT lo ha facilitado, proveyéndola con enorme liquidez y ayuda, negada a los Estados. Que tal señor se le evalúe positivamente, es una señal más de la enorme influencia de la banca sobre las instituciones no solo políticas sino mediáticas de nuestro país. El Banco Central Europeo debería estar ocupado por los indignados, de la misma manera que Wall Street lo está en Nueva York, EEUU.

LAS ÚLTIMAS REFORMAS
El hecho de que el BCE no fuera materia de discusión y propuesta de cambio en las últimas reformas de la Eurozona muestra la gran limitación de tales reformas, las cuales no resolverán la situación problemática de la deuda pública de los países de la periferia de la Eurozona, es decir de Grecia, Portugal, Irlanda, España y ahora Italia. Ni tampoco resolverán los enormes problemas que tiene Grecia. Como he dicho miles de veces y repito en este artículo, una causa principal del problema es que el Banco Central Europeo no es un Banco Central. Por muy paradójico que parezca el BCE no hace lo que los Bancos Centrales hacen cuando la deuda pública de sus países están teniendo dificultades. En estas ocasiones el Banco Central (que es una entidad pública) imprime dinero y compra deuda pública de su Estado, con lo cual, los intereses para pagarla bajan. El que la compra tiene además la seguridad de que hay un Banco Central detrás de la deuda que no permitirá que la deuda se colapse, evitando que el que la compró deje de recibir el dinero que genera el poseer el bono de aquel país. Esto es lo que hace el Banco Central de EEUU, el Federal Reserve Board; o el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón. Pero, el Banco Central Europeo no lo hace. Imprime dinero y lo transfiere a los bancos privados, pero no a los Estados. Ni tampoco compra bonos públicos de los Estados. Cuando lo ha hecho recientemente, inmediatamente ha retrocedido porque la banca alemana, que es hegemónica dentro de la banca europea, no se lo permite. Y ahí está el problema. Los Estados de la Eurozona no tienen ninguna protección frente a la especulación de los mercados financieros. Y así les va. Es un sueño para los especuladores como bien decía uno de ellos en una entrevista a la BBC británica.
Y no salió ninguna reforma de la reciente cumbre que pueda variar esta situación. En lugar de ello, la cumbre ha establecido un fondo, llamado en inglés European Financial Estabilization Facility (EFSF), que garantiza, en bases excepcionales (y bajo severas condiciones, todas ellas fácilmente previsibles, incluida la extensión de las medidas de austeridad), que lo bonos nacionales serán asegurados, pero no por su valor total sino por porcentajes variados que pueden ser solo un 20% de su valor. ¿Alguien cree que esto va a dar seguridad a los compradores de bonos italianos o españoles? Y estos fondos del EFSF no procederán en principio de fondos públicos sino de inversores como la China, entre otros. Sin comentarios. El dogma neoliberal, el dogma del capital financiero, ha llegado a un nivel de absurdidad.
En cuanto a la supuesta reducción de la deuda pública griega, por un 50%, tal reducción dejaría su deuda pública a un nivel que representaría el 125% del PIB, que es una cantidad imposible de recudir con un crecimiento económico tan estancado como el griego. Es más, la reducción de la deuda pública no significa que la banca privada, poseedora de los bonos del Estado griego, tenga una reducción de sus intereses de un 50%. En realidad, cuando se descuenta los bonos públicos poseídos por las autoridades públicas, resulta que su reducción será mucho menor. Los intereses de la banca privada han predominado de nuevo sobre los intereses públicos. Bajo esta situación Grecia no tiene futuro. Esto ha sido resultado de las políticas impuestas por la Troika incluido el Banco Central Europeo.

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