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Artículo publicado por Vicenç Navarro, 10 de noviembre de 2011

Este artículo expande las declaraciones que hizo el profesor Navarro a El País en el artículo “Un margen estrecho para huir de la recesión” (09.11.11) en el que se señala la incoherencia del argumento reproducido en la sabiduría convencional del pensamiento económico neoliberal español de que no hay margen para estimular la economía.

Cada vez parece más obvio que las políticas de austeridad que se están siguiendo están dificultando la recuperación económica de los países de la Eurozona. El caso de Grecia es el caso más claro pero no es el único. Algunos expertos en economia política (politólogos y economistas estudiosos del fenómeno económico y su contexto político) hemos estado enfatizando la necesidad de estimular la economía mediante el crecimiento del gasto público. El argumento que ahora utilizan muchos economistas que habían apoyado antes las políticas de austeridad (y que algunos continúan todavía apoyando) es que no hay margen para aumentar el gasto público. Esto se está convirtiendo en un nuevo dogma neoliberal. Esta realidad queda bien reflejada en un artículo aparecido ayer en El País, titulado “Un margen estrecho para huir de la recesión”. El articulista hace una buena revisión de los distintos puntos de vista existentes en España entre los que el artículo define como expertos. Reflejando una realidad existente hoy en los círculos económicos españoles, aparece que la mayoría de economistas consultados señalan que “no hay margen para aumentar el gasto público y estimular la economía”. Sólo yo, una voz que se me define correctamente como minoritaria dice que debería aumentarse el gasto público, y con ello aumentar la economía. Y ahí está la raíz del problema: que la mía sea una voz tan minoritaria en España.

¿Por qué el gasto público no puede aumentarse?

El gasto público puede aumentarse a base de incrementar el déficit del Estado (vía central o autonómico) o a base de aumentar los ingresos al Estado incluyendo impuestos (bien centrales o autonómicos). No veo la urgencia de que tenga que reducirse el déficit del Estado español a un 3% de PIB, y que tenga que hacerse en cuestión de 3 años. Nadie lo ha explicado satisfactoriamente. Es parte del dogma que se está reproduciendo en las enormes cajas de resonancia que tienen los pensadores neoliberales. Señalaba yo en la entrevista que me hizo el articulista de El País que EEUU había tenido déficits públicos mucho más elevados que los que ha tenido el promedio de la Eurozona y España. Había alcanzado cifras del 28% sin que ello creara un desastre nacional. En realidad lo fue reduciendo por varios años. Y al principio del periodo neoliberal en los años ochenta alcanzó un 6% sin que, de nuevo, hubiera una crisis nacional, bajando en varios años. Y por último, en los últimos tres años (no 30 años como publicó El País debido a un error de transcripción) el déficit ha sido incluso mayor que el español. Y mucho mayor que el promedio de la Eurozona con lo cual no lo hubieran permitido entrar en esa comunidad monetaria. Como he escrito en varias ocasiones el problema no es ni el elevado déficit público ni la elevada deuda pública (que por cierto en España es menor que el promedio de la Eurozona). El mal llamado “problema de la deuda pública” tiene muy poco que ver con el déficit y con el tamaño de la deuda pública. Como he señalado en varias ocasiones el problema radica en la falta de un Banco Central Europeo que actúe como Banco Central, es decir, que imprima dinero, compre deuda pública de los Estados y establezca un Eurobono. Mientras que no se establezca un Banco Central con estas características todos los países de la Eurozona son vulnerables a la especulación financiera.

No entiendo tampoco por qué no puede incrementarse los ingresos al Estado y con ello invertir produciendo empleo y estimulando la economía. El hecho de que ello no se considere en el país de la Eurozona que tiene un porcentaje menor de ingresos al Estado (32% del PIB comparado con un 44% en el promedio de la UE-15) responde de nuevo al dogma neoliberal. He escrito extensamente la necesidad de hacer una reforma fiscal que corrija el enorme déficit de ingresos al Estado que tiene España. ¿Por qué se asume que tal reforma no puede realizarse? Aceptar esta situación, es aceptar, por ejemplo, la continuación del enorme fraude fiscal que realizan las grandes fortunas, las grandes empresas del país, que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo un 0,12% de todas las empresas) y la banca, que significa 44.000 millones de euros, con los cuales podrían crearse 3 millones de puestos de trabajo. Aquellos que dicen que no hay margen tienen que aclarar por qué no hay margen. Lo que en realidad están diciendo es que sean las clases populares las que estén haciendo los enormes sacrificios a fin de que no se toque a los grupos poderosos que han estado privilegiados por las políticas fiscales del Estado español por muchos años.

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