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Artículo publicado por Vicenç Navarro. 4 de enero de 2012.

Este  artículo analiza críticamente el impacto de las políticas impuestas por el Consejo Europeo, La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional a Letonia, mostrando que han originado una enorme recesión con un gran crecimiento del desempleo. El artículo señala que las políticas orientadas a crear una devaluación doméstica dañan enormemente el bienestar de la población, empeorando todavía más la situación económica.

Existe una postura generalizada entre economistas de persuasión neoliberal (y algunos incluso de persuasión keynesiana) que asume que en ausencia del cambio de la moneda de un país, reduciendo su valor (a fin de abaratar sus productos y poder venderlos más fácilmente al exterior, estimulando la economía a base de incrementar sus exportaciones), lo único que pueden hacer los países de la Eurozona o aquellos países que aspiran a integrarse en la Eurozona (como Letonia) es reducir los salarios y con ello los precios de los productos, pidiendo así aumentar las exportaciones. A eso se le llama “devaluación doméstica”.

Según tal teoría, los gobiernos de la Eurozona tienen que realizar toda una serie de medidas encaminadas a bajar los salarios, debilitando a los trabajadores mediante el aumento del desempleo y la desregulación de los mercados laborales (facilitando el despido), junto con una reducción de la protección social y un importante debilitamiento de los sindicatos (descentralizando los convenios colectivos), así como una larga lista de intervenciones públicas, todas ellas encaminadas a reducir los salarios y, con ello, aumentar la competitividad. Estas medidas son las directrices propuestas por el Banco Central Europeo, por la Comisión Europea, por el Consejo Europeo y también por el Fondo Monetario Internacional.

El mayor problema que tal teoría tiene es que toda la evidencia existente en los últimos veinte años muestra el error de tales políticas, políticas que están llevando a estos países a una gran recesión y depresión. Antes de que estas políticas se impusieran en Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, se impusieron a muchos países de América Latina, con iguales resultados desastrosos. El caso más conocido fue el de Argentina, conocida hasta 2001 (cuando abandonó el dogma liberal y rompió con el FMI) como el discípulo ejemplar del FMI.

El máximo desarrollo de estas políticas en Europa ha sido Letonia, donde se impusieron por dictado del BCE, la Comisión Europea y el FMI. En 2007 se aplicaron políticas de gran austeridad, encaminadas a bajar los salarios. Aumentó el desempleo (que pasó de ser un 5,3% en 2007 a un 20,5% en 2010), lo cual causó la caída en picado de su PIB. Del 2007 al 2009, éste cayó a un 24%. Nunca antes un país europeo había visto una caída tan acentuada en su PIB como la que Letonia experimentó como consecuencia de la aplicación de tales políticas. En realidad, si se contaran las personas –la mayoría jóvenes sin trabajo- que fueron a otros países buscando trabajo, el desempleo sería un 29%. Es importante que estos datos procedentes, en su mayoría, del informe Latvia’s Internal Devaluation. A success store? Mark Weisbrot  and Rebecca Ray. Center for Economic and Policy Research, se conozcan, porque el impacto de tales políticas ha sido desastroso para Letonia.

La justificación que aquellas instituciones que impusieron tales políticas (referidas como la troika) utilizan es que esta devaluación doméstica estimulará las exportaciones, hecho que no ha ocurrido. En realidad, la poca expansión que ocurrió en 2010, no fue consecuencia de un aumento de las exportaciones -que permanecieron estables- sino a una resistencia del gobierno a continuar aplicando las medidas de austeridad, revirtiéndolas, tal como documentaron Mark Weisbrot y Rebecca Ray en su informe. Es interesante comparar la evolución de estos hechos en Letonia, un país que siguió las políticas propuestas por el FMI y otros miembros de la troika, con las políticas públicas de Argentina, que rompió con tales políticas comenzando por disociar el valor de su moneda, el peso, del valor del dólar. Letonia, por el contrario, quiso establecer una paridad de su moneda con el euro, como medida de integración en la Eurozona.

Argentina sufrió un descenso de su PIB (cuando separó su moneda del dólar) de un 4,9% de su PIB. Pero se recuperó ya en el primer año que rompió la paridad con tal moneda. Devaluó la moneda y expandió su política monetaria y gasto público y con ello estimuló la economía. Tres años después de haber roto la paridad del dólar, el PIB era ya un 23% mayor que el que existía cuando el peso se devaluó. En contraste, en Letonia, tres años después, su PIB era un 21,3% más bajo que cuando la crisis comenzó. Hoy, Argentina es el país con mayor crecimiento económico de América Latina. La evidencia de que tales políticas neoliberales han llevado a los países a un desastre económico no es obstáculo para que continúen imponiéndose. Tal dogma está haciendo un enorme daño, pero continúa imponiéndose debido a su enorme poder que controla aquellas instituciones.

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