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Artículo publicado por Vicenç Navarro, 8 de agosto de 2012

Este artículo critica la información que se está proveyendo sobre el Banco Central Europeo por parte de centros de reflexión económica y financiera, que no se corresponde a la realidad.

Es importante corregir información sobre el Banco Central Europeo que se está propagando en los círculos económicos y financieros dominantes (tanto en la Unión Europea como en España) y que no refleja correctamente la naturaleza de tal institución. Comencemos por la elevada prima de riesgo española, la cual se atribuye a la especulación de los mercados financieros en contra de la deuda pública del Estado español, lo cual no es cierto. Que los mercados financieros especulen es intrínseco a la manera cómo funcionan tales mercados. Pero, repito una vez más (ver mis artículos sobre este tema en mi blog www.vnavarro.org) que la institución que es responsable y que determina los intereses de la deuda pública española y otros países de la Eurozona es el Banco Central Europeo (BCE) que, durante más de cinco meses, no ha comprado deuda pública. Esta es la razón de que la prima de riesgo española esté por las nubes. Mientras el BCE no compre deuda pública española, ésta continuará vulnerable a aquella especulación. El único (repito, el único) que puede hacer descender la prima de riesgo es el BCE. Intentar bajar el déficit público, recortando y recortando, para dar “confianza a los mercados”, es o una frivolidad que refleja una enorme ignorancia de cómo funciona el sistema financiero en la Eurozona o una manipulación para hacer creer que los recortes son necesarios para bajar los intereses de la deuda pública.

La segunda clarificación que necesita hacerse es explicar que el hecho que el BCE sea la única institución que puede hacerlo es porque es la única institución que puede imprimir dinero sin ningún límite. Puede, por lo tanto, comprar tanta deuda pública como quiera. Ninguna otra institución puede hacer esto.

La tercera clarificación es que el hecho de que el BCE no compre deuda pública de España (y de Italia) se debe a que desea utilizar su presión para que los gobiernos de estos países tomen medidas que son altamente impopulares (porque dañan los intereses de sus clases populares) y que desea aplicar a fin de optimizar los intereses que representa. El BCE es un lobby de la banca europea y muy en especial de la banca alemana y del Bundesbank (el Banco Central Alemán). Y tales grupos de presión tienen su propia agenda que incluye 1) evitar la inflación por todos los medios 2) conseguir que se les pague a los bancos alemanes los intereses de la deuda que poseen y que puedan recuperar el dinero prestado 3) alcanzar la privatización de las pensiones como siempre ha deseado la banca 4) lograr la privatización de las transferencias y de los servicios públicos del Estado del Bienestar tal como siempre han deseado la banca y las compañías de aseguramiento privado 5) disminuir los salarios como siempre han deseado la banca y la gran patronal y 6) diluir la protección social como también siempre han soñado la banca y la gran patronal. Estos objetivos raramente aparecen explícitos en las  declaraciones de autoridades financieras alemanas o del BCE (aunque sorprendentemente aparecen con mayor frecuencia a medida que pasa el tiempo). Los argumentos que utilizan retóricamente es la necesidad de que los Estados tengan un “comportamiento de rigor y seriedad fiscal”, demanda, por cierto, que nunca hacen a los bancos. El BCE  prestó un billón (sí, un billón de euros) a la banca sin ponerle ninguna condición (repito, ninguna condición). En cambio, ponen tales condiciones cuando compran deuda pública.

La cuarta clarificación es que el BCE no es un Banco, ni tampoco un Banco Central. He detallado ya en varias ocasiones que el BCE no es un Banco Central (“El Banco Central Europeo no es un banco central: ahí está el problema de la crisis de la deuda pública”, El Plural, 08.08.12). Pero, debe aclararse que el BCE no es un Banco tampoco, o al menos no es un Banco comercial. Los bancos comerciales deben tener una reserva y deben mostrar que no tienen pérdidas o una balanza desequilibrada. Pero el BCE no tiene por qué poseer tal reserva o tal preocupación, pues puede imprimir tanto dinero como desee. Como bien señala Paul De Grauwe un Banco Central no se puede colapsar (“Only the ECB can stabilise the Eurozone”, Social Europe Journal, 31.07.2012). Y la razón de ello es porque puede imprimir dinero. Pues bien, el Banco Central Europeo puede imprimir tanto dinero como desee y por lo tanto no se puede colapsar. Y el hecho de que el Estado español pueda colapsarse se debe a que no tiene un Banco Central que pueda imprimir dinero. El BCE podría ser o actuar como el Banco Central de España o de los otros países miembros. Pero no lo hace porque quiere presionar a los Estados a que apliquen lo que los dirigentes del BCE desean. De ahí que el argumento que el propio BCE utiliza con cierta frecuencia (que necesita tener reservas) es erróneo o falso, como también señala Paul de Grauwe. El único límite que tiene el BCE (como otros Bancos Centrales) es el riesgo de crear inflación debido a la abundancia de dinero. Pero tal como están las cosas, el peligro mayor que tiene la Eurozona no es la inflación sino la deflación, es decir, lo opuesto.

La quinta clarificación es que el BCE imprime euros, que no los paga el Bundesbank. Este último ha contribuido a crear una gran confusión al indicar que es el “mayor contribuidor al BCE”, frase que es incorrecta pues el BCE no es el Banco Mundial. El euro es una moneda única, es decir una síntesis de todas las monedas de los países de la Eurozona. Pero cuando se dobla, por ejemplo, el número de billetes, no quiere decir que el Bundesbank contribuye el doble. El Bundesbank no contribuye nada. Tiene que garantizar, como lo tienen que garantizar todas las entidades públicas financieras de los Estados de la Eurozona, que la impresión de dinero no conlleve efectos negativos como el ya citado de la inflación. Pero esa imagen de que el Bundesbank es el que paga o sostiene el euro no es cierta. Cuando el BCE ha comprado deuda pública española, el Bundesbank no ha aportado nada. Esta imagen de que el pensionista alemán está financiando (a través de la compra de deuda pública por parte del BCE) al pensionista español es una maliciosa y profundamente errónea imagen que la prensa alemana conservadora y neoliberal está propagando para calentar los ánimos.

La sexta clarificación es que el Estado alemán tiene excesivo poder consecuencia de que otros Estados como Francia, Italia o España han dejado que lo tenga, a pesar de que, por ejemplo, suman todos juntos un PIB mucho más grande que el de Alemania. Si hubiera una respuesta coordinada y contundente de estos tres Estados, Alemania tendría que ceder. Y uno de los cambios más importantes sería el cambio del BCE, transformándolo en un auténtico Banco Central. Que ello no ocurra se debe a la complicidad existente entre los establishments de los países de la Eurozona que prefieren el sistema actual que les permite alcanzar sus objetivos mediante el mantenimiento del BCE tal como es. Y si no se lo cree, espere y pronto verá como el BCE pondrá como condición para salvar la deuda pública de España que el Estado español privatice todo lo que sea público, desde las pensiones a los ferrocarriles públicos del Estado (que es lo que desea la banca y la gran patronal), lo cual tiene poco que ver con las funciones de un Banco Central.

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