The Euro is not in Trouble. People are! ¿Por qué la crisis no se resolverá?
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Artículo publicado por Vicenç Navarro, 21 de agosto de 2012

Este artículo señala los puntos de vista de economistas en Estados Unidos poco conocidos en España y que han tenido gran incidencia en el debate en aquel país sobre la situación europea.

Los dos economistas que sostienen posturas más críticas hacia la sabiduría convencional que domina los establishments económicos en EEUU y en la Unión Europea más conocidos en España son Paul Krugman y Joseph Stiglitz. De ellos, Paul Krugman ha realizado la mayoría de su trabajo en el mundo académico, aunque tuvo una experiencia práctica cuando trabajó para el Consejo de Asesores Económicos (Council of Economic Advisers) como miembro del personal técnico de tal consejo durante la administración republicana del presidente Reagan. Stiglitz, sin embargo, ha tenido una larga experiencia en la administración pública. Fue nombrado por el presidente Clinton miembro del citado consejo en 1993, nombrándosele presidente del mismo en 1995. Más tarde, en 1997 fue nombrado director económico (chief economist) del Banco Mundial. En ambas posiciones tuvo enfrentamientos notorios con el Secretario del Tesoro Robert Rubin (un banquerao del Wall Street) y su protegido Lawrence Summers en el círculo económico próximo al presidente Clinton.

De los dos, Krugman es el que ha cambiado más sus posturas pues en sus inicios eran bastante conservadoras. En la medida que fue adquiriendo mayor seguridad en el mundo académico fue adoptando posturas más críticas. Su mayor evolución se produjo cuando fue nombrado columnista del The New York Times (NYT), que le dio una plataforma desde donde poder influenciar al público en general. Sus columnas han, en ocasiones, irritado al equipo dirigente del NYT que, para equilibrarle ha expandido el número de columnistas conservadores y neoliberales. Stiglitz, por el contrario, siempre tuvo una actitud crítica del establishment económico, ya desde el principio. Sus encontronazos con el equipo económico del presidente Clinton son bien conocidos.

Los dos fueron muy críticos con la administración Bush, lo que explica en parte su galardón: el Premio Nobel de Economía. Este premio había perdido prestigio cuando fue controlado por A. Lindbeck, un economista sueco neoliberal que presidió el consejo, otorgando toda una batería de Premios Nobels a economistas de talante neoliberal, y algunos incluso de escaso intelecto. Ello creó una protesta general que obligó al Banco de Suecia, que financia este Premio Nobel, a destituir a Lindbeck y nombrar a economistas de sensibilidad keynesiana para equilibrar la larga lista de neoliberales (ver mi artículo “Los premios Nobel de economía”, Temas para el debate, enero de 2009). Tal galardón les dio un enorme poder que han estado utilizando ampliamente desde entonces.

Sin desmerecer la gran labor realizada y que continúan realizando ambos economistas, cuyos libros utilizo en mi docencia, quisiera, sin embargo, señalar que otros economistas críticos existen y que han precedido ambos autores en sus análisis de la crisis actual y que por estar más a la izquierda que ambos no han tenido la visibilidad mediática que se merecen. Tres de ellos son economistas del Center for Economic and Policy Research de Washington. Dean Baker, fue el primer economista que predijo la crisis financiera de EEUU, mucho antes que Roubini, el cual ha sido presentado como el primer economista que predijo la crisis. Ello no es cierto. Dean Baker ya predijo la burbuja inmobiliaria y los efectos devastadores que tendría. Mark Weisbrot ha sido uno de los pioneros en la crítica del neoliberalismo y John Schmitt ha sido el que ha sido más activo en su análisis de los dogmas neoliberales (algunos de ellos sostenidos por Krugman en sus primeros escritos) en el mercado laboral. John Schmitt fue el primero en criticar la tesis neoliberal que sostiene que el elevado desempleo se debe a la rigidez de los mercados laborales.

Otro pensador que ha tenido una gran influencia en el análisis del contexto político del fenómeno económico (una dimensión muy poco analizada en Stiglitz y Krugman) es Jeff Faux, fundador del Economic Policy Institute, que en su libro The Global Class War, analizó, mejor que nadie, las causas políticas de la crisis financiera y económica.

Y, por otro lado, el que ha estudiado más el crecimiento de las desigualdades (uno de los temas a los que Stiglitz está dando mayor énfasis) dentro del pensamiento crítico y su influencia en la génesis de la crisis ha sido Richard Wolff, profesor emérito del Departamento de Economía de la Universidad de Massachussets uno de los departamentos de economía más interesantes de EEUU, quién señaló ya hace tiempo que las desigualdades en EEUU eran la bomba que haría estimular la crisis, como así fue. El estudio de las desigualdades (a lo que Roubini ahora se ha añadido) y su impacto en la crisis fue la mejor contribución de la economía crítica en EEUU basada en Paul  Sweezy, Harry Magdoff y John Kenneth Galbraith. Ninguno de ellos recibió el Premio Nobel que se merecían, y ello debido a su actitud crítica del establishment académico en el área de economía.

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