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Article publicat per Vicenç Navarro a la columna “Dominio Público” al diari PÚBLICO, 21 de febrer de 2013

Aquest article assenyala que en contra del que es reprodueix en els majors mitjans d’informació del país, els rics i súper rics a Espanya contribueixen molt menys a les arques de l’Estat que els seus homòlegs a la Unió Europea dels Quinze.

Hoy estamos viendo en España unos recortes enormes en los servicios públicos al Estado del Bienestar, tales como sanidad y educación, argumentándose que el Estado no tiene dinero para sostenerlos. Esto no es cierto. El Estado (tanto central como periférico) puede obtener el dinero público, no sólo para evitar los recortes, sino también para expandir el muy subfinanciado Estado español. En nuestro país las rentas superiores no están contribuyendo al Estado como lo hacen sus homólogos en el resto de los países de la UE-15. Y los intentos de que lo hagan están fracasando.

La limitada subida de algunos impuestos, tanto a nivel de España como en Catalunya, ha generado una previsible movilización de los súper ricos, de los ricos y de las clases medias de rentas altas en contra de tales subidas, argumentando que estos grupos sociales ya están entre los grupos que pagan más impuestos en la Unión Europea. Así, La Vanguardia, un rotativo de clara orientación neoliberal y conservadora, próximo al mundo empresarial en Catalunya, respondía a las propuestas de aumento impositivo por parte del gobierno de la Generalitat con un titular en primera plana (27.01.2013), señalando que los impuestos en Catalunya y en el resto de España ya eran los más elevados en la Unión Europea.

Tal aseveración, sin embargo, no es creíble. Para analizar la veracidad del argumento hay que estudiar los tipos de impuestos que los distintos sectores de la población pagan. Comencemos por el IRPF, el impuesto sobre los ingresos individuales. Como estos ingresos pueden proceder del trabajo o de la propiedad, es importante analizar separadamente cómo tributan las rentas del trabajo y cómo lo hacen los que derivan sus rentas del capital. Pues bien, en este último caso(es decir, cuando las rentas derivan de acciones y dividendos, de títulos de deuda pública o privada y/o de fondos de pensiones, de vida o de accidentes, los propietarios de tal capital pagan un “tipo nominal” (es decir, el tipo que pagan en teoría) del 21% cuando los ingresos son inferiores a los 6.000 euros, de un 25% por las rentas entre 6.000 y 24.000 euros y de un 27% por las rentas superiores. Todos estos gravámenes son mucho menores que los que se aplican a las rentas del trabajo. Este tratamiento diferencial de la carga impositiva es un indicador más de la enorme influencia que la población súper rica y rica tiene en las instituciones del Estado, tanto central como autonómico.

Pero el problema es incluso mayor, pues los súper ricos (las grandes fortunas) y los ricos no declaran la mayoría de sus ingresos vía el IRPF. Cuentan con gabinetes de asesores fiscales que les guían para minimizar sus aportaciones al fisco, y uno de los mecanismos empleados son las Sociedades de Inversión de Capital Variable, conocidas como SICAV, para las que la carga impositiva es mínima. Estos fondos están enormemente concentrados, como reflejo de la enorme polarización de las rentas existente en Catalunya y en el resto de España. 3.000 SICAVs en España (que pertenecen en su gran mayoría a las grandes fortunas) poseen 23.000 millones de euros y son gestionadas por los grandes bancos, BBV o Santander, entre otros.

La Banca es, por cierto, el colectivo a través del cual existe mayor evasión fiscal. Y una manera de realizar tal evasión fiscal (que puede ser incluso legal, aunque la mayor parte de ella sea ilegal) es a través de los paraísos fiscales, siendo Luxemburgo uno de los más utilizados. Tal país, de sólo medio millón de habitantes, es uno de los centros de mayor gestión de fondos financieros, y ello debido a que es un paraíso fiscal. Este país, miembro de la Unión Europea, ha liderado, junto con Alemania, las políticas neoliberales en el gobierno de la Unión Europea y en la Eurozona, presionando a España para que haga dramáticos recortes (a fin de que el Estado español pague la deuda a los bancos europeos, incluyendo los españoles, que depositan el dinero en Luxemburgo). Luxemburgo, portavoz del pensamiento neoliberal, ha sido uno de los países que han promovido más la libertad del movimiento de capitales financieros dentro de a Unión Europea, habiéndose beneficiado enormemente de este movimiento a costa de otros países. Su prima de riesgo respecto a Alemania es nula y su deuda pública es el 18% del PIB. Ello se debe en parte a que absorbe capitales de los países periféricos, como Catalunya y el resto de España, que escapan de pagar impuestos forzando a estos países a endeudarse.

Otro destino de los fondos que evaden al fisco español es la Banca Suiza, habiendo adquirido gran visibilidad recientemente como consecuencia de las declaraciones de Hervé Falciani, empleado de la banca HSBC, que ha obtenido la lista e información de 130.000 cuentas de evasores del fisco de varios países, incluido Catalunya y España, lista que el Estado español tiene y que debería hacer pública. Tal situación ha sido objeto de una serie de artículos de The New York Times a los cuales he hecho referencia en mi artículo “La banca, el fraude fiscal y el New York Times” (Sistema digital. 21.10.11). Tal artículo mío, por cierto, ha sido canallescamente manipulado y ampliamente distribuido, añadiendo en la versión manipulada nombres de personalidades políticas que no estaban ni en mi artículo original ni en los de The New York Times, que señalaban y denunciaban la complicidad entre el poder político y la banca.

Pero hay muchas otras maneras de evitar el fisco. Así, se da el caso de que según la información provista por Hacienda, sólo el 3% de los contribuyentes declara ganar más de 600.000 euros al año, lo cual es a todas luces increíble y sólo 3.000 personas declaran ingresar al año más de un millón de euros, otra cifra tampoco creíble. En realidad, el sindicato de los técnicos del Ministerio de Hacienda, GESTHA, ha mostrado que tres de cada cuatro pequeños empresarios y autónomos declaran ingresar menos de mil euros al mes. Durante muchos años los empresarios y autónomos han declarado ingresos menores que los trabajadores. En 2007, por ejemplo, los autónomos declararon ingresar como media 13.525 euros, comparado con los 18.400 euros declarados por los asalariados.

Esta situación se da en toda España, siendo ésta la causa de que los ingresos al Estado (y a la Generalitat de Catalunya) sean tan bajos. Se me dirá que esta situación no es única de Catalunya  ni tampoco de España. Pero lo que se ignora en esta afirmación es que la situación de privilegio de las renta superiores es mucho mayor en este lado del Pirineo que en el otro lado de Europa. Así, según Fiona Maharg Bravo, columnista del Reuters Breakingviews. (Spain’s bosses need an internal devaluation”.  20.07.12) el Presidente de Telefónica, el Sr. César Alierta, que ha sido la máxima autoridad de tal empresa española desde el 2000 al 2011, tiene una compensación de 10.2 millones de euros al año (salario, bonos, beneficios y pensión). Sus homólogos en la compañía de igual naturaleza y características en Francia, France Telecom, y en Alemania, Deutsche Telecom, recibieron 1,6 millones y 3,9 millones respectivamente. En las compañías de Petróleo, la máxima autoridad de Repsol, Antonio Brufau, ingresó 10,5 millones de euros el año pasado, el doble de lo que ingresó el director de la compañía francesa de petroleo, equivalente a Repsol en Francia, ENI.

Un tanto semejante en la banca, donde el Consejo de Dirección del BBVA vio su compensación incrementarse un 26% en los años de crisis, del 2007 al 2011, mientras que el valor de sus acciones se redujo a la mitad. Las grandes compañías bancarias españolas vieron grandes subidas de las bonificaciones de sus equipos de dirección que guardan poca relación con los beneficios de la banca o el precio de sus acciones. Sus Consejos de Dirección son los segundos mejores pagados de Europa (después de los suizos), con la compensación fija más alta y mayor permanencia en sus puestos de dirección. Y así vamos. Ahora sí, La Vanguardia se queja de que los súper ricos pagan demasiados impuestos.

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