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Artículo publicado por Vicenç Navarro, cuya versión original se publicó en catalán en el diario ARA, 20 de junio de 2013

Este artículo contesta las críticas al Profesor Navarro del economista Miquel Puig, que sostiene la tesis de la inviabilidad de las pensiones debido a la transición demográfica.

La creencia más extendida entre los autores, como Miquel Puig, consideran el sistema de pensiones públicas existente en Catalunya y España insostenible financieramente, se basa en un determinismo demográfico que asume, en parte, que el alargamiento de la esperanza de vida de los ancianos hará imposible financiar sus pensiones. El ejemplo más claro de esto es el alarmismo con el que empieza el informe del Comité de Expertos sobre las pensiones (nombrado por el gobierno Rajoy) cuando afirma que desde el año 1900 la esperanza de vida a los 65 años se ha doblado, y ha pasado de 10 a 20 años, lo que nos ha llevado –según subraya el Comité– a una situación que es insostenible. Lo que el informe no señala, en cambio, es que durante el mismo periodo el PIB de España, que mide la riqueza del país, ha crecido 24 veces, es decir, el PIB de ahora es 24 veces más grande que en el año 1900, lo que quiere decir que España tiene 24 veces más recursos ahora que en el año 1900 tanto para los pensionistas como para los no pensionistas. Entonces, ¿cuál es el problema? España tiene los recursos para cuidar a aquellos que contribuyeron a que la riqueza se multiplicara por veces.

El gran error del Comité de Expertos y de Miquel Puig (a partir de ahora MP), que asumen que el envejecimiento de la población hará las pensiones inviables a no ser que se recorten mucho, es que no consideran dos elementos esenciales en esta discusión. Uno es el aumento de la productividad, y el otro, la distribución de la riqueza (creada por este aumento de la productividad) entre las rentas del capital y las del trabajo (de las que deriva la mayor parte del dinero para pagar las pensiones en los países con sistemas de reparto). MP, en su intento (Les pensions: retallades inevitables, ARA, 18.06.13) de desmerecer mis tesis,  se refiere a esta distribución de recursos ridiculizándola, definiéndola como una “excitante” lucha de clases que es irrelevante para explicar la viabilidad de las pensiones públicas y, para demostrarlo, presenta datos que cree que reflejan el error de mis tesis. Veamos sus datos y quién está equivocado.

En primer lugar, me critica porque considera que exagero el crecimiento de la productividad, indicando que durante el periodo 1995-2012 fue, según él, solamente del 0,27% por año y no del 1,5% (como erróneamente asume que yo digo). MP confunde productividad por trabajador con productividad por hora trabajada. La cifra que yo cito es la media anual de aumento de la productividad por hora trabajada, que es la medida adecuada y común para medir la productividad. Él, en cambio, utiliza la productividad por trabajador ocupado, que lógicamente da una cifra de la medida del PIB diferente a la mía y más pequeña. Es más, el promedio del aumento de la productividad por hora trabajada que yo utilizo está basado en los datos no de los últimos 17 años (como hace él), sino de los últimos 40 años, que es el periodo que ha escogido el Comité de Expertos para fundamentar su predicción de insostenibilidad del sistema de pensiones debido a los cambios demográficos. En realidad, y a fin de que no se me acusara de exagerar la cifra, ya la disminuí pasando del 2,4% (que era la de los últimos 40 años) a un 1,5%, que es una cifra razonable. Ahora bien, MP considera que es aún demasiado alta y, para probarlo, utiliza un indicador erróneo (que yo no utilizo) y reduce, además, el periodo de cálculo, limitándolo al último ciclo económico (1995-2012), que ha experimentado la recesión económica más importante de la historia reciente de Catalunya. Haciéndolo de este modo, no es extraño que sus previsiones sobre el crecimiento económico sean tan negativas. Ahora bien, si el futuro es, en la práctica, una ligera modificación de la situación actual, entonces el problema no es solo de las pensiones, sino de toda la sociedad, i no creo que la población lo aceptara. Forzaría antes un cambio de las políticas públicas neoliberales que nos han llevado a la gran recesión, tal y como pasó en América Latina. La Eurozona está sufriendo lo que sufrió este continente antes de que rompiera con las políticas impuestas por el FMI. Hoy América Latina es uno de los continentes con mayor crecimiento económico y más reducción de la pobreza.

MP también cuestiona otra tesis mía: la que afirma que la fuerte bajada del porcentaje de población que trabaja en el campo se explica por el aumento de productividad del sector agrícola. Él lo niega diciendo que Catalunya está importando alimentos, pero este dato es irrelevante porque Catalunya también está exportando, y mucho más que hace cuarenta años.

Finalmente, MP intenta mostrar que estoy equivocado remarcando que el grupo de catalanes autóctonos de 5 a 30 años es mucho más pequeño que el de 30 a 55 años, lo que dice, según dice, nos creará un enorme problema para pagar las pensiones. Ahora bien, ¿por qué tiene que ser un problema cuando hay modos de resolverlo? Miremos los datos. El primer grupo, de 5 a 30, es ahora de 1,9 millones de personas; y el de 30 a 55, de 2,8 millones. La diferencia entre ambos grupos es de cerca de un millón, lo que le lleva a decir que se tendrán que recortar las pensiones. Ahora bien, lo que cuenta no es el número de personas sino la gente ocupada y su productividad. Supongamos que, en lugar del 47%, la tasa de ocupación en Catalunya fuera el 70%, como en algunos países nórdicos de Europa. Si fuera así, tendríamos ahora un millón y medio más de personas trabajando y cotizando y, en el futuro, incluso con la estructura demográfica que tenemos, habría un millón más trabajando, que es precisamente el agujero que le preocupa a MP. Si a esto le sumamos un aumento de la productividad y unas intervenciones públicas que no permitan que los salarios sean tan bajos en Catalunya y en España, la riqueza que se produciría sería más que suficiente para equilibrar la transición demográfica. Un tema clave es, por tanto, el número de ocupados y la calidad del trabajo, y la distribución de las rentas entre el capital y el trabajo, precisamente lo que MP intenta ridiculizar.

En nuestro país se recorta mucho, lo que afecta al bienestar de las clases populares (la mayoría de la población). Así, se recorta el Estado del Bienestar, los salarios, y ahora quieren recortar las pensiones. Estos recortes no se hacen porque la ciencia económica lo diga (dice precisamente lo contrario, en un momento de recesión), sino porque hay grupos y clases sociales en nuestro país que tienen mucho más poder que otros. La evidencia de esto es abrumadora, por lo que aconsejo a MP que no ironice tanto y que sea más riguroso con el contenido y estilo de sus notas.

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