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Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 15 de julio de 2013

Este artículo analiza la situación del desempleo juvenil y la manera de medirlo, con las consecuencias que cada método de cuantificación tiene para llevar a cabo políticas de reducción del desempleo.

Dean Baker, una de las mentes económicas más claras de EEUU (y director del Center for Economic and Policy Research de EEUU), en su informe semanal compara el desempleo juvenil (15-24 años) de Francia con el de EEUU, haciendo algunas reflexiones de gran relevancia para España.

En primer lugar, Dean Baker indica que comparar, sin más, las cifras de desempleo entre estos países es de escasa utilidad. Indicar que el desempleo juvenil en Francia es el 24% y en EEUU el 16% es de escaso valor y puede dar pie a malentendidos. A primera vista parecería que el desempleo juvenil es mucho mayor en Francia que en EEUU. Y así se interpreta en los medios. De ahí deriva toda la batería de propuestas de promover los “minijobs” para la gente joven, con el argumento de que es mejor tener algún puesto de trabajo (por malo que sea) que no tener nada.

Pero estas cifras tienen que ponerse en un contexto más amplio. El valor de cuantificar cuánta gente joven que está buscando trabajo y no lo encuentra (que es la cifra que refleja la tasa de desempleo) está determinada por el número de jóvenes que están buscando trabajo. Si solo dos jóvenes estuvieran buscando trabajo y solo uno lo encontrara, entonces la tasa de desempleo sería el 50%. Pero lo más importante es saber cuánta gente está buscando trabajo, es decir, dos.

Pues bien, en Francia, el número de jóvenes buscando trabajo es el 38% de todos los jóvenes. El 62%, por lo tanto, no lo está buscando, en parte, porque está estudiando. De ahí que el 24% de desempleo sea el desempleo entre el 38% que está buscando trabajo, es decir, el 9% de todos los jóvenes.

En EEUU, por el contrario, el 55% de los jóvenes están buscando trabajo y, puesto que los que no lo encuentran son el 16% de este 55%, entonces el porcentaje de todos los jóvenes que no encuentra trabajo es el 8,9%, es decir, casi la misma cifra que en Francia. Es más, Dean Baker subraya que el grado de respuesta de las encuestas entre la población joven es más elevado en Francia que en EEUU, especialmente entre los desempleados, con lo cual es probable que esta cifra sea incluso mayor en EEUU.

De esta observación hay que subrayar que lo que en realidad cuenta es el porcentaje de toda la población joven que desea trabajar y no encuentra trabajo.

Y en España esta cifra podría disminuir si se ofrecieran mayores posibilidades a la gente joven de formarse, estudiar y luego integrarse en el mercado de trabajo, junto con políticas de creación de empleo, relacionando la formación con la oferta laboral no solo existente, sino futura, lo cual requiere una mayor intervención pública que la que se está contemplando. Intentar resolver este problema a base de “minijobs” es un suicidio económico, pues una economía eficiente no puede basarse en salarios bajos. Pero esto, nuestros gobernantes no lo entienden.

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