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Artículo publicado por Vicenç Navarro, 24 de septiembre de 2013

Este artículo critica algunas voces y revistas de las izquierdas por su sectarismo, que dificulta el debate.

Hace unas semanas publiqué un artículo (“No al sectarismo de izquierdas: en defensa de Teresa”, Público 08.08.13), crítico del sectarismo mostrado en un artículo de Mauricio-José Schwarz, titulado “‘Juana de Arco’ Forcades, más allá del antivacunismo mortal”, publicado en Sin Permiso el 27.07.13. En este artículo, el autor utilizaba toda una serie de insultos a la persona de Teresa Forcades,  que hoy es de las poquísimas personas con hábito religioso –es monja benedictina del Monasterio de Montserrat- que se ha definido como socialista, ha apoyado al gobierno Chávez de Venezuela (constantemente vilipendiado en España) y ha iniciado con Arcadi Oliveres, Presidente de Justícia i Pau (Justicia y Paz), y otras personas de izquierda un movimiento político-social que intenta cuestionar la distribución de poder financiero, económico, político y mediático de Catalunya, a fin de cambiarlo, sin violencia y mediante la presión social. Tal movimiento no es, ni intenta ser, un nuevo partido político. Su objetivo es movilizar a la población para realizar una transformación profunda de Catalunya, enraizada en su identidad nacional y con un claro compromiso social. Intenta ayudar a crear una Catalunya alternativa a la Catalunya hoy existente, hegemonizada por las fuerzas conservadoras y liberales (es decir, neoliberales).

De ahí la sorpresa de que Mauricio-José Schwarz (MJS), una persona que se considera de izquierdas, insultase a Teresa Forcades a lo largo de todo el artículo llamándola “bruja”, “delirante”, ”paranoica”,  “líder de un movimiento nacional-católico semejante al franquismo” y una larga retahíla de vilipendios que alcanzaba el nivel al que nos tienen acostumbrados los Losantos existentes en España, fiel reflejo de la ultraderecha post-franquista española. El lenguaje utilizado por MJS es profundamente insultante, que extiende generosamente a todas las personas que no comparten sus opiniones, incluyendo a varios profesores de Salud Pública, como el profesor Juan Gérvas (la máxima autoridad científica en España en atención médica primaria), que habían criticado la campaña de vacunación contra la gripe A (tal como lo hizo Teresa Forcades), refiriéndose a él como “folklórico” (sin nunca explicar por qué era folklórico).

El objetivo principal del artículo era destruir, con toda la mala leche posible, la figura de Teresa Forcades como dirigente del movimiento Procés Constituent a Catalunya, el nombre del movimiento al cual hago referencia en el párrafo anterior, que apoya desde la izquierda el derecho a decidir de Catalunya. Con este fin y carente de argumentos (excepto asumir una similitud absurda entre dicho movimiento y el nacional-catolicismo franquista), MJS se centraba en las teorías de Teresa Forcades sobre las vacunas, aspecto irrelevante para el tema central de su artículo. El diseño del artículo era mostrar la supuesta falsedad (MJS lo define como “charlatanería”) de las críticas de Teresa Forcades (que además de monja es médica, especializada en salud pública) a la industria farmacéutica y a la campaña contra la gripe A para, a partir de ahí, cargarse también a la Teresa Forcades dirigente de un movimiento supuestamente semejante al franquismo. Mírese como se mire, el artículo merecería el rechazo y olvido si no fuera porque apareció en Sin Permiso (una revista de izquierdas a la cual aprecio), lo cual consideré sorprendente y merecedor de una protesta.

Mi sorpresa aumenta ahora cuando veo que la misma revista Sin Permiso acaba de publicar un artículo, “¿De qué se queja Vicenç Navarro?” (01.09.13), de Reinald Roca, en el que se defiende la publicación de aquel artículo en Sin Permiso, acusándome de querer prohibir cualquier crítica a Teresa Forcades, lo cual es también absurdo. En mi artículo subrayé que la crítica es siempre necesaria en cualquier debate, pero la crítica es una cosa y el insulto y sectarismo son otra. Lo último imposibilita lo primero. He vivido en muchos países y estoy harto del sectarismo, insultos y sarcasmos que impiden el debate dentro de las izquierdas españolas. Considero urgente que las izquierdas en España (donde el sectarismo ha sido una constante, debilitándolas) renuncien y denuncien esas prácticas (Véase mi artículo “El problema de las izquierdas. Público, 20.06.13). No es mi intento frenar ninguna crítica a Teresa Forcades ni a nadie. Ha habido críticas a la postura de Teresa Forcades que, aunque no las compartía, no me parecían insultantes y, por lo tanto, no denunciables.

Reinald Roca, sin embargo, no parece entender la importancia de denunciar lo que él define como “demoledores sarcasmos” (¿demoledores de qué o de quién?) que obstaculizan cualquier debate. Si Sin Permiso quería, en realidad, estimular un debate, debería haber pedido al autor que eliminara todos los insultos y se centrara en los argumentos, como ocurre en la mayoría de las revistas que yo conozco, que yo respeto, y con las que colaboro. Algo semejante debería de haber ocurrido, por cierto, en la publicación del artículo del propio Reinald Roca, artículo que tampoco está libre de sectarismo, que aparece en la manera como me identifica a mí, “publicista y ex asesor de Hillary Clinton”. Que yo fuera asesor de la Sra. Clinton es totalmente irrelevante para el tema de discusión. Pero la intención de Reinald Roca no es informar, sino generar antipatía hacia mi persona. Por lo visto, la nota biográfica que Reinald Roca considera más importante para identificarme a mí es haber sido asesor de la Sra. Hillary Clinton, que fue Secretaria de Estado (equivalente a Ministra de Asuntos Exteriores) del gobierno federal de EEUU. Lo hace en un intento de cuestionar mi identidad de izquierdas, poniendo dudas sobre mi compromiso político.

En realidad, estoy muy orgulloso de mi  labor como miembro del grupo de trabajo dirigido por la Sra. Hillary Clinton en la Casa Blanca en EEUU, encargado de hacer la reforma sanitaria que hubiera podido garantizar la universalidad de los servicios sanitarios para todo el pueblo estadounidense. He hablado y escrito de este tema en otras ocasiones. Y el motivo de mi orgullo es que los que propusieron mi nombre a la Sra. Hillary Clinton para formar parte de aquel grupo de expertos encargados de hacer la reforma, fueron el Reverendo Jesse Jackson y el movimiento progresista Rainbow Coalition (RC) que éste dirigía. El RC es una coalición de movimientos sociales como NOW, el movimiento feminista más importante de EEUU, el movimiento de derechos civiles y el movimiento ecologista progresista, junto con los sindicatos, coalición que cuenta con el apoyo de partidos políticos de izquierdas, que incluyen el Partido Socialista y el Partido Comunista. El Rainbow Coalition me propuso, subrayando que era el experto en quien más confiaban, datos que, naturalmente, Reinald Roca no citó. Como tampoco escogió presentarme como ex asesor del gobierno de Unidad Popular del Presidente Salvador Allende en Chile, o del gobierno cubano (en su reforma sanitaria) o de muchos otros gobiernos progresistas en América Latina y en Europa, a los que he asesorado. Reinald Roca no me definió así. No le hubiera sido útil para sus propósitos. La manipulación, después de todo, es una característica del sectarismo.

Una última nota. Respondí al artículo de MJS mediante mi artículo en Público debido al respeto y estima que tenía a Sin Permiso, pues, por lo demás, el artículo en cuestión no merecía ninguna respuesta. Pero no pienso continuar este intercambio con Reinald Roca o con los directores de la revista Sin Permiso. Lamento que estos últimos no fueran sensibles a la necesidad de eliminar insultos en los artículos que publican, que obstaculizan el debate. Tengo demasiado trabajo en mi intento de ayudar a desmantelar el edificio intelectual-académico neoliberal de este país (que me consume más de 24 horas al día) como para atender a estas prácticas insultantes comunes entre las derechas, pero que lamento que sean reproducidas en ocasiones por individuos y fórums de izquierdas. Desde que volví del exilio, una de las actividades de las que he estado más orgulloso ha sido haber contribuido a fundar la UPEC, L’Universitat Progressista d’Estiu a Catalunya (la Universidad Progresista de Verano de Catalunya) que todavía hoy es, por desgracia, una de las poquísimas instituciones progresistas de Catalunya en la que personas de distintas sensibilidades progresistas, incluidos los directores de Sin Permiso, son invitados y debaten, siendo la única condición de participación el que se haga con el respeto que todos los compañeros y compañeras merecen, contribuyendo así a crear una cultura solidaria dentro de las izquierdas, cultura que es enormemente importante y necesaria, aunque todavía hoy inexistente en Catalunya y en el resto de España. Es una lástima que los directores de Sin Permiso, en esta ocasión, no hayan respetado este sentimiento. Sería de desear que en el futuro no permitan insultos, sarcasmos o manipulaciones en sus artículos que dificultan el desarrollo de tal solidaridad. Las críticas son necesarias. Los insultos, bofetadas y mala leche (que las izquierdas recibimos en bases diarias de las derechas antidemocráticas) deben eliminarse dentro de las izquierdas. Sin respeto y colegialidad, las izquierdas continuarán batallando entre ellas, mientras que las derechas continuarán arrasando el país.

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